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La Unión Regional de Cooperativas de Castilla y León (URCACYL) considera inaceptable que el sector remolachero-azucarero, con tanta importancia económica y social en la región, sea nuevamente golpeado con la imposición de una tasa a las bebidas azucaradas, después de las brutales reformas comunitarias que ha padecido en los últimos años, y que en 2017 se enfrenta a un momento tan sensible como es el final de las cuotas de producción de azúcar.

En sintonía con toda la cadena de valor agroalimentaria (sector primario, industria y distribución), URCACYL manifiesta su gran preocupación por esta nueva subida impositiva que implicaría un nuevo perjuicio para los productores de remolacha y para la industria agroalimentaria de la región. A pesar de haber sobrevivido a una gran reestructuración, con abandono de cultivo y cierre de fábricas incluido, el sector remolachero-azucarero castellanoleonés se ha convertido en líder comunitario en productividad agraria. URCACYL recuerda que el sector remolachero es uno de los sectores agrícolas con más peso en la Comunidad, con el 70 % del cultivo nacional, y el 85 % de la producción de azúcar del país, dando empleo directo a en la Comunidad a más de 6.000 personas, de los que unos 4.000 son agricultores. Además, es uno de los sectores que más contribuye a la sostenibilidad de las áreas rurales y a fijar población en Castilla y León.

Desde URCACYL se rechaza que con el proyecto de ley anunciado, mediante el que se establecerá un impuesto sobre bebidas carbonatadas y azucaradas, se puedan corregir hábitos alimentarios perjudiciales, en contra de la idea expresada por el Gobierno central, de ser una medida para combatir la obesidad. Está demostrado que los impuestos no son herramientas eficaces para cambiar hábitos de consumo, siendo una cuestión de educación la forma correcta de reconducir costumbres nocivas hacia unas saludables.

URCACYL advierte del peligroso precedente que esta medida puede llegar a suponer para la producción de los agricultores y ganaderos de la región, por lo que recuerda, finalmente, que no hay alimentos buenos ni malos en una dieta mediterránea equilibrada, proponiendo que desde otras áreas -como Sanidad o Educación- se disuada de llevar una vida sedentaria, causa principal de la obesidad.