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Para los vecinos de Riaguas de San Bartolomé, 2017 ha sido un año especial: comenzamos con una tala de cerca de 200 árboles que acabó con una parte importante de la, escasa, masa forestal que existe en el municipio y que llevó el desánimo a la gran mayoría de sus habitantes. Continuamos con un proceso de movilización como nunca antes se había vivido en el pueblo; los esfuerzos organizativos, de  comunicación y económicos realizados en estos meses han servido, sin duda alguna, para revitalizar el asociacionismo en el municipio. Y finalizamos, ya entrado el 2018, con la plantación, en una primera fase, de 40 árboles dentro de un ambicioso proyecto que durará al menos 2 años. En concreto se ha plantado árboles de las especies abedul, falso plátano y olmo pumilla. Es importante señalar que esta primera fase ha sido financiada por la Asociación, con aportaciones exclusivamente de particulares.

El esfuerzo ha merecido la pena porque, aunque no se hubiera  plantado ni un solo árbol, nos quedaría la tranquilidad de haberlo intentado. Pero reconforta, y mucho, comprobar que lo hemos conseguido. Si bien mirar al pasado, en ocasiones, solo conduce a la melancolía es importante no olvidar. Pero no para ajustar cuentas, sino para aprender de los errores y no volver a repetirlos. Eso significa, en primer lugar, que las decisiones importantes en este tipo de municipios no se deben tomar sin el consenso de los vecinos. Y que las administraciones, en ocasiones, se convierten en  apisonadoras que no atienden a razones. Por eso es imprescindible no bajar la guardia.

Estos meses nos enseñan también la importancia de no ceder. Hemos sufrido algún que otro tropezón, hemos invertido decenas de horas en reuniones, redacción de escritos, relación con los medios de comunicación, discusiones, de buen tono, entre nosotros sobre la mejor estrategia para conseguir el fin propuesto. En ocasiones hemos caído en el desánimo pero siempre hemos actuado bajo una premisa imprescindible: no abandonar.

Es hora también de los reconocimientos porque en este proceso sin duda hemos tenido gratas sorpresas. Debemos agradecer el trabajo de gran parte de los partidos políticos que desde el primer momento se pusieron a nuestra disposición y nos han orientado y ayudado en todo momento, en especial para abrirnos camino hacia instituciones a las que desde el inicio les exigimos una solución. Gracias a Maria Cuesta, a Jose Ángel Ruiz, a Alberto Serna, a Natalia del Barrio. Y lo hacemos así con sus nombres porque su nivel de implicación ha sido tan grande que les estamos especialmente agradecidos. Todos han estado en algún momento en el pueblo lo que nos ha demostrado una cercanía que valoramos especialmente. Y también gracias a Ecologistas en Acción y, por supuesto, a  las numerosas personas del entorno que desde el primer momento han estado a nuestro lado.

Pero esto no ha hecho más que empezar: estos 40 árboles plantados no son más que el inicio de un ambicioso proyecto en el municipio. Todavía queda mucho trabajo por delante. Lo hacemos igual de ilusionados que el primer día y atendiendo a las enseñanzas de un excelente sindicalista, ya fallecido: “si uno se cae, se levante inmediatamente y sigue adelante”.