No hay colores para hacer POLÍTICA

Hay ciudades, pueblos y provincias en los que preguntas por programas para personas mayores y suena a música de Ennio Morricone, los famosos silbidos de Curro Savoy y bolas de polvo recorriendo el asfalto, el polvo, el grano o la nieve…

Les voy a poner un ejemplo. El otro día estuve con una persona a la que quiero muchísimo. Cada día iba al centro de jubilados a cantar, ‘echar la partida’, charlar… Lo que surgiese, a pesar de que le costaba moverme. Cuando la ví, apoyada en un andador, con su hija al lado y con el miedo en los ojos me encontré a una persona envejecida más de diez años. Sin esperanza ni futuro. Esas son las consecuencias del inmovilismo. Como esta persona: miles en toda Castilla y León. ¿Qué hubiese pasado si este vecino hubiese contado con un plan personalizado de acción, tuviese apoyos y, sobre todo, la percepción de que importa? No es algo de la familia, es algo de la VIDA. Se les está negando en muchos lugares de la región el derecho a una vida DIGNA.

La propia Universidad habla de la necesidad de la presencialidad de los Servicios Sociales. Existen las mascarillas, pero los ojos están a la vista, la mirada de preocupación, servicio y cariño queda al descubierto y eso es lo que implica el SERVIR desde lo PÚBLICO a las personas con INDEPENDENCIA DE DONDE SE RESIDA. En contraposición existen urbes, pedanías, núcleos marcados por las líneas divisorias de un mapa ficticio que regulan las Diputaciones en las que hay vida. Programas donde se busca luchar contra el envejecimiento prematuro, que pretenden promover la autonomía personal, evitar la soledad no deseada, realizan actividades presenciales con todas las medidas de seguridad necesarias.

Lo veo en ayuntamientos como el de Valladolid, el de Salamanca, Burgos o el de Ávila, que están dando ejemplo de que sí se puede seguir ofreciendo, e incluso incorporando e innovando para que los ciudadanos de más edad en épocas pandémicas que impiden la ‘normalidad’. Incluso con el desarrollo de clases y paseos saludables.

La inversión en las personas mayores es una garantía de futuro: porque genera riqueza, aquellos que no lo crean, que no lo vean, que no lo consideren así es que son tan ciegos de entenderas como aquellos que residían en la cueva de Platón.

Esto me deja claro que con un mismo signo político pueden ocurrir realidades inversas. La POLÍTICA no depende de grandes números, depende de las PERSONAS y de la VOLUNTAD por recordar que SOMOS IGUALES y luchar porque las diferencias se reduzcan y garantizar la sostenibilidad del sistema manteniendo con VIDA a cada persona. Con VIDA, no VIVA, que no es lo mismo.

Sólo espero que cuando la vejez llame a su puerta no reclamen lo que nunca dieron: indiferencia y falta de consideración por quién siempre votó y mereció su profundo respeto.

María Esther Duque Martín

Directora de Gaceta de Castilla y León

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