¿Ecologismo y glifosato?

Comienza un Año Nuevo en el que seguiremos dando vueltas a la PAC, a los ecorregímenes, a la sequía y los fertilizantes. Y sobre todo, viendo como desde fuera le dicen a los productores lo que deben hacer con sus vidas. Cada día en este rotativo recibimos notas de prensa de las OPAs y de las organizaciones ecologistas mostrando su opinión hacia la realidad. Los lobos, la sequía, la rotación de cultivos, los fertilizantes….


La cuestión es que, si enfrentas unas informaciones con otras…, salvando diferencias, el fondo es el mismo: la defensa del campo, del medio ambiente, el interés porque Castilla y León continúe con el desarrollo sostenible y por el mantenimiento de un sistema que permite que convivan las especies y las realidades de fauna y flora salvaje con la producción de ganaderos y agricultores.


Se nos olvida que en 2050 no habrá alimentos para todos, que si nos cargamos el ecosistema en el que vivimos, el suelo, no habrá dónde y ni cómo plantar ni dar de comer a los animales para seguir alimentando a las personas y que si a día de hoy las granjas están cerrando porque no aguantan más, en cinco años no quedará nadie que quiera seguir criando vacas u ovejas en extensivo, por poner un ejemplo.


Europa debería dejar de mirarse en tres superpotencias que marcan, poner barreras a los productos que vienen de fuera sin garantías y sin la calidad que exigimos a los de casa y comenzar a trabajar en establecer medidas eficaces.


Porque culpabilizar al comprador que prefiere las frutas de Marruecos en vez de las españolas, o las patatas de Francia en lugar de las de Valladolid es un error, porque con la inflación, bastante tienen algunos como para pagar la calefacción en enero como para adquirir esos tubérculos o carnes que aun sabiendo que son de mucha mejor calidad son tres veces más caras.


La cuestión no está en los glifosatos, ni en peleas internas, sino en ponerse todos a una a defender a la sociedad castellano y leonesa de base, a esa que representa el mayor porcentaje del PIB y que sostiene el mundo rural. La buena masa, como decía Santa Teresa de Jesús de los palentinos.

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