I+d+i

E.DUQUE

Un solo productor posee un tercio de la producción de soja en la Comunidad, gracias a la rotación de cultivos, el doble cultivo, la diversificación y el regadío. Su éxito se basa en la colaboración público-privada, el cooperativismo y la generosidad de quienes comparten para evolucionar.

En este periódico especializado, todos los meses se abordan temas como los problemas de rentabilidad, el aumento de los costos y la conciliación de las normativas europeas con la realidad del campo. Sin embargo, existen vías para la evolución y soluciones para el sector agrícola de Castilla y León.

Para alguien con menos de cien hectáreas, resulta muy complicado vivir dignamente de la agricultura. Empezar desde cero, sin apoyo familiar o sin heredar una explotación, es casi una utopía para la mayoría.

Francisco es un ejemplo de que un futuro agroalimentario en Castilla y León es posible. Decidió aprender a cultivar soja en parte de su terreno y ahora ofrece su apoyo a otros agricultores, para que puedan obtener beneficios sin tener que pasar por el mismo proceso de aprendizaje. Además, se enfoca en la mejora continua del cultivo para impulsar su desarrollo.

La clave para que el campo evolucione está en el crecimiento y la modernización de la tierra, la dotación de fondos, la libertad del productor para invertir, el avance en la investigación por parte de la administración y la búsqueda de mejora por parte de las grandes empresas.
Es necesario tener una mentalidad abierta, evitar conformarse con lo que funciona actualmente y atreverse a apostar por nuevos cultivos, pese a los altos costos iniciales y las posibles pérdidas a corto plazo. Lo importante es centrarse en las soluciones a largo plazo y en un futuro sostenible para la agricultura.

Todo lo bueno

Deja un comentario