c.b. atienza
valladolid
El sector agrario de Castilla y León no faltó a su cita durante mayo con San Isidro, patrón de los agricultores y ganaderos. Lo hizo en un año en el que por primera vez en mucho tiempo no hubo referencias a la falta de lluvias, en unos meses en los que las abundantes precipitaciones fueron habituales. A lo largo de esta jornada los miembros de las Juntas Agropecuarias Locales (JAL) de los diferentes municipios defendieron el futuro de la Política Agrícola Común (PAC) y la necesidad de precios justos.
Reivindicaciones que las JAL realizan desde el año 2000 cuando las antiguas Cámaras Agrarias Locales desaparecieron con la entrada en vigor del Reglamento General de Ordenación de Recursos. Hasta aquel momento estas asociaciones profesionales eran eminentemente órganos de consulta y colaboración de la Administración Agraria, sometidas al control presupuestario del Ministerio de Agricultura. El presidente de la JAL de Medina de Rioseco, Pedro Frontela, recuerda que «las personas acudían a este tipo de ente para darse de alta como trabajadores». Los cambios también fueron importantes en relación al patrimonio y los caminos agrícolas, que hasta entonces pertenecían a la Cámaras, pasaron a manos de los Ayuntamientos.
Pedro Frontela, que preside la JAL riosecana desde hace 16 años, explica que «hubo pueblos, como el nuestro, que lucharon por su patrimonio». Gracias a la perseverancia de aquellos profesionales de la ‘Ciudad de los Almirantes’, la localidad cuenta con 42 hectáreas de masa común provenientes de los sobrantes de la concentración parcelaria de 1963 y 1964. También gestiona las 7.800 hectáreas del coto de caza, arrendado a la Sociedad de Cazadores, y los pastos, a través de la Comisión Mixta de Pastos, Hierbas y Rastrojeras, que se adjudican a los ganaderos de ovino.
Todos estos bienes generan ingresos, a los que se suman los que llegan de repetidores de teléfonos que hay en una finca de su propiedad que, en principio, como algún año se ha hecho, se tendrían que repartir entre los 52 propietarios y arrendatarios del término municipal de Medina de Rioseco que componen la JAL, en un total de 7.000 hectáreas de secano y regadío. Sin embargo, normalmente se destinan a arreglar caminos, aun no siendo de su propiedad, arroyos y fuentes. En este sentido, al el agricultor y ganadero reivindica las inversiones de la JAL de Rioseco para el arreglo y mantenimiento de estas vías a lo largo de los últimos años, «porque los Ayuntamientos no se preocupan de estas tareas». En este sentido, asevera la importancia de cuidar el patrimonio y también el artístico.

Por ello, «hemos asumido el total de la inversión de la restauración de la imagen de San Isidro, ya que se encontraba en muy mal estado». El encargado de llevar a cabo esta tarea ha sido el escultor local Ángel Martín, que pronto se pondrá manos a la obra para mejorar también las andas y una pieza del santo».
Menos patrimonio quedó en manos de la JAL de Villafrechós cuando las Cámaras Agrarias Locales desaparecieron , ya que «la masa común pertenece al consistorio», subraya su presidente, Luis Ángel Guerra. Aunque eso sí, «siempre que haya ganaderos que generen pastos colaboramos en la medida de lo posible para el arreglo de los caminos». Rutas que destaca como «muy importantes», no solo para la actividad profesional agraria, sino para el ocio y deporte. «En mi caso me gusta mucho recorrer estas vías en bicicleta y reconozco que muchas veces no son tan transitables como debieran». Es algo que «tanto ayuntamientos como profesionales del sector no cuidamos». Es habitual que después de varios días de precipitaciones «los tractores pasen para realizar sus labores, en lugar de esperar un poco». Hay que tener en cuenta que «el peso de la maquinaria actual es enorme y con el terrero húmedo se forman grandes baches». Con el paso del tiempo «es un problema que va a más y que no lograr subsanarse porque los caminos recorren muchos kilómetros». A pesar de que el Ayuntamiento y la propia JAL destinan una cantidad para su reparación «la inversión económica tendría que ser mucho mayor, porque algunos senderos no vuelven a arreglarse hasta que pasan diez años». Para Luis Ángel Guerra «ayudaría una concentración parcelaria con la creación de tierras más grandes y nuevos caminos de zahorra».
Por ahora, la JAL de Villafrechós «ha solicitado al consistorio el 50 por ciento de los ingresos de las fincas de la masa común municipal para arreglar caminos». A ello, se suman algunas ayudas, como la que la Diputación Provincial de Valladolid otorgó por la caída de lluvias torrenciales.
Asimismo, la JAL de Villafrechós gestiona junto al Ayuntamiento un depósito de herbicida que usan todos los agricultores, que acuden con sus cubas para posteriormente tratar sus parcelas. Por su parte, el coto de caza también se encuentra bajo la administración la junta local, aunque este ente cuenta con su propia junta directiva. «Somos los encargados de pedir las diferentes autorizaciones a la Junta de Castilla y León y permisos para momentos puntuales, como puede ser el control de un exceso de población de conejos», comenta Guerra. En relación a todo lo que tiene que ver con los pastos, el agricultor señala «la dificultad de especificar las parcelas en las que se recogen, algo que la Política Agraria Común (PAC) pide». Para ello, «es necesario conocer muy bien el terreno y cuáles se siembran de alfalfa cada año, algo que no es sencillo».
Para la presidenta de la JAL de San Pedro de Latarce, Beatriz Rodríguez, la existencia de este tipo de agrupaciones «son fundamentales para defender a los agricultores y ganaderos». Aboga también por «respetar los caminos agrícolas». Por ello, apuesta «por la concienciación». Porque «en nuestra localidad y en muchas otras están hechos un desastre». Esos desniveles tan típicos que entorpecen el tránsito «muchas veces se deben a los vehículos 4×4 y los quads, que circulan por estos lugares cuando están húmedos». Tampoco se libran los agricultores de la responsabilidad por cuidar estas vías. Y es que «muchas veces llueve no esperan a que la tierra esté seca para sacar la remolacha, lo que supone que la maquinaria haga mella en el terreno».
El año pasado la JAL de San Pedro de Latarce invirtió 12.000 euros en la reparación de caminos en colaboración con el Ayuntamiento local. Un montante que pertenece al presupuesto que procede en buena parte de los ingresos del alquiler de las naves que arriendan a Agropal. Además, estableció un depósito de agua de fitosanitarios.
Víctor Pedro Frontela celebra la existencia de las Juntas Agropecuarias Locales que cumplen 25 años en un año de climatología muy favorable para la cosecha. Pero «una recolección puede ser catastrófica si no se pagan los cereales como se merece». Por ello, reclama «que los costes de producción bajen y que el precio de nuestros cereales suba».

