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Castilla y León ha encabezado en 2025 la convocatoria del Plan Renove de maquinaria agrícola con un total de 630 unidades subvencionadas y una dotación que supera los 4,7 millones de euros. La comunidad se sitúa así en primera posición en el conjunto del Estado, donde se han aceptado 1.600 solicitudes y se ha ejecutado la totalidad de los fondos disponibles, cifrados en 9,55 millones de euros.
El programa, que cada año abre una línea de apoyo a la renovación de equipos en explotaciones agrícolas y ganaderas, ha registrado en esta ocasión cerca de 2.000 peticiones, lo que supone un incremento del 45 por ciento respecto a la convocatoria de 2024. De todas ellas se han resuelto favorablemente 1.600, cuatrocientas más que en la edición anterior. En términos de inversión, el plan ha movilizado 41 millones de euros, de los que un 22 por ciento ha sido cubierto por la ayuda estatal y el resto ha corrido a cargo de los propios beneficiarios. El 84 por ciento de las solicitudes aceptadas corresponde a agricultores y ganaderos en activo, lo que confirma el carácter eminentemente profesional de la convocatoria.
En la Autonomía el crecimiento ha sido notable si se comparan las cifras con las del ejercicio anterior. En 2024 se tramitaron en torno a 465 ayudas, con un importe aproximado de 3,2 millones de euros, mientras que en la presente convocatoria la cifra asciende a 630 unidades y 4,7 millones. La distribución provincial sitúa a León, Valladolid y Burgos a la cabeza en número de solicitudes, con predominio de explotaciones cerealistas, mientras que en provincias como Ávila, Palencia o Soria, aunque con cifras menores, las ayudas han permitido renovar equipos en explotaciones familiares de tamaño reducido. La tipología de maquinaria financiada ofrece una radiografía del interés del sector. En el conjunto de España se han adquirido 1.211 unidades nuevas, entre las que destacan las sembradoras de siembra directa, con 267 incorporaciones, los equipos de aplicación de fitosanitarios, con 272, y las trituradoras de restos vegetales, con 271. También se han subvencionado 98 tractores de nueva generación, cuya sustitución responde a la necesidad de retirar unidades con elevada antigüedad y mayor consumo energético. En Castilla y León la distribución es similar, con una notable presencia de sembradoras adaptadas a las necesidades de los cultivos herbáceos y una creciente demanda de trituradoras y abonadoras de precisión.
Una de las principales novedades del Plan Renove 2025 ha sido la incorporación de componentes de agricultura de precisión. Por primera vez se ha incluido un apartado específico para financiar la adquisición de sistemas de autoguiado, kits Isobus y equipos de trabajo variable, con una dotación cercana a un millón de euros. Estas tecnologías se han aplicado tanto en maquinaria nueva como en equipos en uso, y han tenido especial acogida en explotaciones cerealistas de Castilla y León. El objetivo es optimizar el uso de insumos, reducir solapamientos en las labores y mejorar la trazabilidad, en línea con la digitalización que promueve la Política Agraria Común.
El programa mantiene los objetivos ambientales de anteriores convocatorias. La sustitución de maquinaria antigua permite reducir emisiones contaminantes, mientras que la incorporación de sembradoras de siembra directa contribuye a mejorar la fertilidad del suelo y a prevenir la erosión. Las trituradoras facilitan la gestión de rastrojos y restos de poda, y los equipos de aplicación de fitosanitarios de nueva generación incrementan la eficiencia en el uso de productos químicos. Asimismo, las cisternas adaptadas a bajas emisiones permiten cumplir con la normativa europea sobre gestión de purines. Si se comparan las cifras con las de 2024, el crecimiento es claro. El año pasado se presentaron 1.380 solicitudes, se aceptaron 1.200 y se concedieron 7,5 millones de euros, lo que movilizó una inversión total de 29 millones. En 2025 las peticiones han rozado las 2.000, se han aceptado 1.600 y se han agotado los 9,55 millones de euros, con una inversión asociada de 41 millones. Castilla y León ha pasado de 465 unidades a 630, y de 3,2 a 4,7 millones de euros, confirmando una evolución al alza en el esfuerzo inversor.
En la Comunidad, la distribución provincial estimada muestra que León concentra en torno a 140 unidades, Valladolid alrededor de 120 y Burgos unas 110, seguidas de Zamora con unas 70, Salamanca con 65, Palencia con 55, Ávila con 40, Segovia con 30 y Soria con unas 25. Estos datos reflejan la importancia de las ayudas en territorios de fuerte vocación cerealista, aunque también en zonas con predominio de ganadería intensiva, donde la renovación de cisternas para purines resulta especialmente relevante. El Registro Oficial de Maquinaria Agrícola muestra que la edad media del parque de tractores en Castilla y León supera los veinte años, por encima de la media nacional, que se sitúa en torno a los dieciocho. En 2024 se matricularon en la comunidad cerca de 2.000 tractores nuevos frente a un parque total superior a las 70.000 unidades, lo que sitúa la tasa de renovación anual en torno al tres por ciento.
El Plan Renove contribuye a acelerar este proceso, aunque el número de tractores subvencionados en 2025, apenas 98 en todo el Estado, representa una fracción pequeña respecto a las necesidades de modernización.
El impacto se observa en explotaciones de distinto perfil.
Agricultores de Tierra de Campos han optado por incorporar sistemas de autoguiado en sembradoras para mejorar la eficiencia de las labores. En Segovia, ganaderos de porcino han sustituido cisternas convencionales por equipos adaptados a bajas emisiones. Cooperativas de Burgos han renovado trituradoras para gestionar restos vegetales en cultivos leñosos. Cada una de estas inversiones responde a exigencias normativas y a la búsqueda de una mayor eficiencia en las explotaciones.

