La ONG alerta de que solo el 13 % de los humedales españoles se encuentra en buen estado y reclama completar de forma urgente el Inventario Nacional para frenar su degradación.
En el marco del Día Mundial de los Humedales, la Fundación Global Nature celebra los datos récord de biodiversidad registrados en 2025 en distintos ecosistemas acuáticos de España, pero advierte de que estos logros no deben ocultar la fragilidad extrema de unos espacios que se están degradando a un ritmo tres veces superior al de los bosques.
La entidad subraya que solo el 13,1 % de los humedales del país puede considerarse en buen estado de conservación, mientras que casi la mitad se encuentra alterada o muy alterada. Una situación que exige, según la ONG, medidas estructurales urgentes de catalogación, restauración y conservación, más allá de los episodios puntuales de lluvias.

Récords de biodiversidad en espacios restaurados
Los datos de 2025 confirman que la recuperación de los humedales tiene un impacto directo y rápido sobre la biodiversidad. En Las Tablas de Daimiel, por ejemplo, se alcanzó el mejor censo de aves nidificantes de toda la serie histórica (1980-2025).
También destacan los humedales de Tierra de Campos, en especial las lagunas de Boada y Pedraza de Campos, donde Global Nature ha restaurado y conserva 135 hectáreas. Durante el periodo 2024-2025, estos espacios albergaron 44.546 ejemplares de 61 especies de aves pertenecientes a 16 familias, consolidándose como zonas clave para la invernada, la reproducción y la parada migratoria.
Entre los registros más llamativos figura la presencia del porrón acollarado, un pato norteamericano muy escaso en Europa, y la llegada del primer grupo de flamencos comunes a la laguna de Boada, una de las especies acuáticas más vistosas que visitan los humedales peninsulares.
“Donde hay agua, hay vida, y los humedales restaurados se convierten en auténticas joyas de biodiversidad”, resume Antonio Guillem, responsable de humedales de la Fundación.
Doñana: recuperación aparente, fragilidad estructural
La situación del espacio de Doñana ejemplifica tanto el potencial como la vulnerabilidad de estos ecosistemas. Las lluvias de finales de 2024 y 2025 permitieron una recuperación parcial tras una década de sequía extrema que llegó a secar durante dos años consecutivos la laguna de Santa Olalla.
El censo aéreo de enero de 2025 superó las 178.000 aves, y para enero de 2026 se esperan cerca de 270.000 ejemplares, acercándose al promedio histórico, aunque aún lejos de los más de 600.000 de los años noventa. Especies como el morito común alcanzaron cifras récord con 12.000 parejas reproductoras, mientras que otras, como la cerceta común o los gansos, muestran descensos preocupantes.
Sin embargo, Global Nature advierte de que la recuperación es superficial: los descensos acumulados del nivel freático, de hasta diez metros, hacen que la dependencia de Doñana de la lluvia sea hoy extrema, lo que compromete su viabilidad a largo plazo.
Humedales: infraestructuras naturales frente al cambio climático
Más allá de su valor ecológico, la Fundación reclama el reconocimiento de los humedales como infraestructuras de defensa natural frente a los efectos del cambio climático.
“En un contexto en el que la palabra defensa vuelve al centro del debate, los humedales son una de las infraestructuras más eficaces, silenciosas y rentables para proteger a la sociedad”, subraya Guillem. Episodios extremos recientes, como la DANA que devastó Valencia, han puesto de relieve su papel estratégico.
La L’Albufera de Valencia actuó como regulador natural durante la riada del 29 de octubre de 2024: su nivel subió un metro en once horas y la superficie inundada pasó de 41 a 70 km², mitigando el impacto sobre las poblaciones costeras.
“Un humedal es una herramienta de defensa frente a inundaciones, sequías, la subida del nivel del mar y los impactos más extremos del cambio climático”, resume Guillem.



Solo uno de cada cuatro humedales está protegido
El Plan Estratégico de Humedales 2030, aprobado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en 2022, fija como objetivo que todas las comunidades autónomas tengan sus humedales incluidos en el Inventario Nacional antes de 2026.
Sin embargo, 22 años después de la creación del Inventario Español de Zonas Húmedas, solo diez comunidades han aportado datos. A enero de 2026, el inventario recoge 920 conjuntos de humedales repartidos en 1.430 puntos, con casi la mitad en situación desfavorable y siete ya desaparecidos.
“No podemos proteger lo que no conocemos”, advierte el director de Global Nature, Eduardo de Miguel, quien reclama que 2026 sea el año definitivo para completar el inventario.
Restaurar para no depender de la lluvia
En febrero se publicará la tercera Radiografía de Humedales, elaborada por Global Nature junto a DATADISTA, que analiza los ecosistemas con mayor biodiversidad en 2025 e incorpora nuevas actualizaciones al inventario, incluidos cinco nuevos humedales andaluces.
Los datos confirman que incluso con aportes mínimos de agua —15,6 hm³ en el caso de Las Tablas de Daimiel— los humedales responden de forma extraordinaria. Pero la ONG alerta de la “maldición de la lluvia”: cuando llueve, las reformas estructurales se paralizan y el problema vuelve a quedar oculto.
Tres décadas restaurando vida
La trayectoria de Global Nature en la restauración de humedales fue reconocida en 2018 con el Premio Internacional Ramsar, siendo la primera ONG española en recibirlo en esta categoría. Actualmente, la entidad trabaja en miles de hectáreas de humedales de agua dulce, hipersalinos y costeros en todo el país.
Un ejemplo emblemático es la conservación del carricerín cejudo, el paseriforme más amenazado de Europa continental. Esta pequeña ave migratoria depende de una red internacional de humedales sanos, y su protección implica conservar ecosistemas completos a lo largo de miles de kilómetros.
“El carricerín cejudo es una especie paraguas”, concluye Guillem. “Proteger los humedales que necesita es proteger la biodiversidad y a las personas que dependen de ella”.

