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La Incubadora de Empresas Biotecnológicas, también conocida como Bioincubadora, ofrece equipamiento y apoyo especializado para la maduración de proyectos científicos, a los que se apoya en su lanzamiento y consolidación.

El edificio donde se ubica no sólo dispone de oficinas, sino que cuenta con 800 metros cuadrados de laboratorios dotados de tecnología de vanguardia que están a disposición de emprendedores, investigadores y empresas a costes reducidos, lo que evita que tengan que realizar grandes inversiones en el momento en que inician su actividad y les permite centrarse en su actividad principal, haciendo realidad su idea.

En esos espacios se llevan a cabo actividades de investigación y desarrollo en materias como microbiología, cultivos celulares, genómica, proteómica, metabolómica y química, con la finalidad de poder trasladar al mercado en un futuro nuevos productos y soluciones que mejoren la salud y la calidad de vida de los ciudadanos.

Su ubicación en el Parque Tecnológico de Boecillo, que acoge más de un centenar de firmas tecnológicas con distintas especialidades –farmacéutica, tecnologías de la información y la comunicación, aeronáutica o agroalimentación, entre otras– la sitúan en un entorno dinámico que facilita la interacción entre compañías, universidades, sistema sanitario y los propios centros de investigación.

Más allá del equipamiento, una de las principales ventajas de esta infraestructura son los servicios que ofrece a sus usuarios el Instituto para la Competitividad Empresarial de Castilla y León (ICE), ente adscrito a la Consejería de Economía y Hacienda que se encarga de gestionar la Bioincubadora.

Técnicos con experiencia en la tutorización de iniciativas de I+D+i y conocedores del ecosistema de innovación autonómico ayudan a las empresas a mejorar su formación, buscar financiación, acceder a plataformas tecnológicas y centros de investigación y contactar con posibles socios para la participación en programas, redes de cooperación e iniciativas europeas.

Precisamente y con el reto de fomentar la colaboración entre entidades innovadoras e intercambiar buenas prácticas, la Consejería de Economía y Hacienda ha invitado a conocer la Bioincubadora a los integrantes del consorcio del proyecto de la Unión Europea STRING (STrategies for Regional INovative Food Clusters), del que forma parte el ICE y que se encuadra dentro del programa Interreg. Se trata de una iniciativa de la UE que pretende mejorar la competitividad de las industrias agroalimentarias, aprovechando el conocimiento generado en los cluster del sector. Para ello plantea fábricas piloto donde probar tanto productos innovadores, como mejoras en las cadenas de suministro y de valor de las empresas.

STRING reúne a 11 socios coordinados por la provincia de Noord-Brabant, de Países Bajos. Castilla y León participa a través del ICE y el cluster o Agrupación Empresarial Innovadora de la Industria Alimentaria de la Comunidad, Vitartis. Junto a ellos figuran la Organización de Agricultura y Horticultura del Sur (ZLTO) de Países Bajos; la región italiana de Emilia-Romagna, a través de su Dirección General de Agricultura, Caza y Pesca; el también italiano Centro de Investigación de Producción Animal; el municipio y la Universidad de Debrecen (Hungría); la francesa Asociación Regional de Industrias Alimentarias de Alsacia (ARIA); la Región Centro de Dinamarca, y la Asociación de Pequeña y Mediana Empresa del Condado de Covasna (ASIMCOV), de Rumanía.

Las intalaciones albergan un centro del CSIC, cuatro empresas y Vitartis

Una representación de este consorcio ha conocido de cerca el trabajo que se realiza en la Incubadora de Empresas Biotecnológicas, que actualmente acoge a cuatro compañías innovadoras, al cluster Vitartis y es sede del Centro para el Desarrollo de la Biotecnología (CDB) del CSIC. Este organismo adscrito al Ministerio de Economía, Industria y Competitividad presta apoyo técnico en los laboratorios y colabora con empresas, hospitales, centros de investigación y tecnológicos en la identificación de moléculas mediante equipamiento de alta precisión, además de ofrecer servicios de análisis metabolómicos para la búsqueda de compuestos diferenciales, análisis químicos clásicos de lípidos y de otras moléculas no proteicas de pequeño tamaño.

Por su parte, las cuatro compañías innovadoras instaladas en la Bioincubadora tienen en común una fuerte base de conocimiento científico y recursos humanos de alta cualificación. Se trata de Biocross, Raman Health Technologies, Stem Cell y Eneo Agroalimentaria, que investigan en áreas de gran interés para el conjunto de la sociedad como nuevas vacunas y medicamentos, dispositivos de detección precoz de enfermedades, sistemas novedosos para la conservación de alimentos y métodos de recuperación de suelos o depuración de aguas residuales.

Biocross desarrolla kits de diagnóstico en sangre de enfermedades neurodegenerativas. Su origen se sitúa en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB) y actualmente trabaja en la identificación de biomarcadores para el diagnóstico precoz de la enfermedad de Alzheimer. Ha puesto en marcha varios estudios nacionales e internacionales para, a partir de los resultados que obtenga, perfilar dos tipos de test para los profesionales clínicos, uno de cribado y el segundo de confirmación.

En la misma área, Raman Health Technologies ha diseñado un equipo médico para el diagnóstico en sangre de la enfermedad de Alzheimer a partir de Espectroscopía Raman, que analiza de forma autónoma la información química y estructural de la muestra tras ser excitada con un láser. Esta tecnología permite una forma de trabajo no invasiva, rápida y con un alto grado de confianza, y tiene un elevado potencial para el diagnóstico de otras enfermedades en el futuro.

Stem Cell es una empresa biotecnológica dedicada al procesado y conservación de células madre de cordón umbilical, puesto que tienen gran valor y potencial terapéutico. Ofrece a las familias la posibilidad de conservarlas de forma responsable y con el más estricto cumplimiento de la legislación nacional e internacional. En las instalaciones de la Junta realiza el procesado de las células madre, que posteriormente se envían a su almacén definitivo en Alemania.

Por último, Eneo Agroalimentaria basa su actividad en el análisis científico, la biotecnología y la I+D+i enfocados principalmente al sector agroalimentario y medioambiental. Opera como laboratorio de control higiénico sanitario y de materias primas, además de efectuar estudios de control a demanda en procesos productivos o tecnológicos ligados a la calidad y seguridad alimentaria, para firmas como las del sector enológico y cervecero.

La sede de Vitartis, la Agrupación Empresarial Innovadora de la Industria Alimentaria de Castilla y León, que agrupa a diferentes agentes en torno a los sectores alimentario, agroalimentario y biotecnológico en la Comunidad, también está localizada en la Bioincubadora.

Las instalaciones pueden utilizarse asimismo de manera puntual por investigadores o emprendedores que lo necesiten para sus proyectos. Es el caso de Lourdes Varadé, que trabaja en el área de la cosmética de autor y con ingredientes vegetales.