Almudena Álvarez

Palencia

La Junta de Castilla y León avanza en la reintroducción de esta especie emblemática en las provincias de Palencia y Zamora

Pasear por El Cerrato palentino o por los Cañones del Duero en Zamora y toparse con un lince puede ser una realidad en 2025 si prospera el plan de reintroducción de este felino en el que trabaja la Junta de Castilla y León de la mano de organizaciones como CBD Hábitat, Artemisan y WWF.

El pasado mes de junio, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) informaba de que el felino, que hasta el momento estaba considerado una especie muy amenazada, se está recuperando y expandiendo, tanto en número como geográficamente, alejándose por tanto del riesgo de extinción que le amenazaba desde 1990.  

DE 100 A 2000 LINCES 

Como explicaba Ramón Pérez de Ayala, de WWF, durante su participación en una de las jornadas informativas celebradas en junio en Palencia, el proyecto de recuperación de la especie comenzó en Andalucía donde en 2010 apenas quedaban cien linces, 30 en Doñana y 70 en Andújar. “Allí empezamos el proyecto de recuperación de la especie”, señalaba Pérez de Ayala. Primero recuperando las poblaciones de conejo donde había linces, ya que los linces basan su dieta en el conejo de monte, que se convierte por tanto en una especie decisiva para la supervivencia de esta especie. 

Después se empezaron a hacer centros de cría para hacer reintroducciones en Andalucía, en Castilla la Mancha, Extremadura y Portugal. “Se crearon cuatro poblaciones grandes que han ido muy bien ya que a los tres años ya había hembras criando que habían nacido allí y ahora en todas hay más de 30 hembras reproductoras”, continúaba el experto. 

Hoy hay en la Península Ibérica 2.023 linces, pero la especie aun saliendo del riesgo de extinción no se ha recuperado del todo, porque según los cálculos de WWF tendría que haber 750 hembras reproductoras «para poder decir que hemos salvado la especie». Y aun solo hay 406.

“Estamos a mitad de camino”, señalaba Ramón Pérez de Ayala. La fecha podría ser 2040, aunque los últimos años invitan al optimismo ya que se ha ido mucho más rápido de lo que inicialmente se preveía. El lince ibérico ha dejado de estar en peligro de extinción para bajar a la categoría de vulnerable, según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Aun así habría que reintroducir ocho poblaciones nuevas. Y ahí es donde entra Palencia y Zamora. “En Castilla y León se considera que Palencia y Zamora tienen un hábitat adecuado, pero también tiene que haber conejo y que la gente que habita estas zonas esté dispuesta a aceptar al lince como un nuevo vecino”, explica.

EL LINCE COMO UNA OPORTUNINDAD SIN RESTRICCIONES

Es aquí donde entra el trabajo de la Junta de Castilla y León. Como explican el  jefe de Servicio de Espacios naturales de la Consejería de Medio Ambiente, David Cubero, y el delegado territorial de la Junta en Palencia, José Antonio Rubio, la reintroducción del lince ibérico en estas dos comarcas se plantea como “una marca de calidad” y una oportunidad de desarrollo cinegético, medioambiental y turístico para Castilla y León que podría ser una realidad en 2025.

Para trasladar las ventajas y oportunidades que puede suponer la reintroducción de este felino amenazado en estas comarcas la Junta está organizando encuentros, reuniones, mesas de trabajo y jornadas informativas en Palencia y Zamora dirigidas a toda la población interesada. «Estamos muy contentos porque el debate está siendo muy constructivo», asegura Cubero que insiste en que se trata de «un proyecto amable» que está funcionando en todos los puntos de la Península donde ya se ha reintroducido.

En las últimas jornadas celebradas en Palencia y Zamora participaron técnicos de las administraciones autonómicas de Andalucía, Castilla – La Mancha y Castilla y León y de las Fundaciones CBD – Hábitat, Artemisan y WWF -España, junto a propietarios de terrenos, representantes de entidades locales, empresarios del sector de servicios y gestores cinegéticos de áreas que ya conviven con lince ibérico en otras comunidades.

Como explica Rubio Mielgo, la idea de estos encuentros es dar respuesta a todas las dudas que pueda generar este proyecto. Porque hay dos condiciones. Por un lado que las características técnicas de las zonas elegidas sean las adecuadas -y esto pasa porque haya suficiente presencia de conejos, su principal presa, y que el hábitat sea adecuado-, y por otro que la población de estos territorios esté de acuerdo. 

Durante las jornadas todos los participantes despejaron dudas, desmontaron miedos y desecharon falsas ideas fijadas en el imaginario colectivo. “Muchas veces se ha visto el lince como una alimaña que puede crear problemas cuando realmente es una oportunidad», sostenía Nuria El Khadir, directora de la Fundación CBD-Hábitat.

De hecho uno de los principales miedos de la población cuando se habla de la reintroducción del lince siempre son las restricciones que puede haber en un territorio: «simplemente por ser una especie amenazada, piensan que se van a poner restricciones cuando con el lince ibérico no hay ninguna limitación», añadía El Khadir. «Todo lo contrario, el lince ibérico da oportunidades», continuaba. Tanto en la gestión del territorio, ya que desplaza a otros predadores, como a nivel turístico porque la zona se revaloriza. Además, como añade el delegado de la Junta en Palencia, no hay restricciones de ningún tipo para los agricultores y ganaderos. 

MÁS CAZA Y MÁS TURISMO

Lo confirmaban Eva García, alcaldesa de San Pablo de los Montes, en Toledo, y Javier Jaime Sánchez que gestiona tres cotos de caza en la provincia de Toledo, en uno de ellos con presencia estable de lince desde hace tres años.

«La principal ventaja es que gracias a la presencia del lince se han podido aumentar las poblaciones de conejo y perdiz, seguir con el aprovechamiento cinegético y despejar las leyendas rurales en cuanto a restricciones», explicaba Javier Jaime Sánchez.

En la zona de San Pablo de los Montes hay 15 ejemplares, entre ellos cinco crías, y como apuntaba la alcaldesa «en los cotos de caza menor están encantados porque hay más conejos e incluso se están viendo perdices que hacía muchos años que no se veían, porque el lince se está comiendo a los depredadores de estas especies».

Pero además, para este municipio, afectado por la despoblación, el lince ha supuesto un aliciente para el turismo. «Es una imagen que también vende. A la gente le gusta. Vas de paseo por la montaña y puedes encontrarte con el lince y hacerle fotos. Estamos muy orgullosos de contar con él», aseguraba la alcaldesa.

Foto: JCYL

50.000 HECTÁREAS ÓPTIMAS EN CASTILLA Y LEÓN PARA 50 HEMBRAS

En Castilla y León se ha elegido 27 municipios y 50.000 hectáreas de las provincias de Palencia y  Zamora como propicios para la reintroducción del lince ibérico, un felino parecido a un gato por sus rasgos, su pelaje leonado con manchas y sus orejas, terminadas en pinceles negros.

Para su reproducción y supervivencia son determinantes unas condiciones básicas en su entorno, de monte y matorral mediterráneo, y su alimentación, basada sobre todo en el conejo de monte.

Aquí radica la principal ventaja para que los planes de reintroducción prosperen y es que, en lo que están de acuerdo las organizaciones de recuperación de la especie y el sector cinegético es que todos quieren que haya más conejos. “El lince se alimenta de conejos y los cazadores quieren que haya más conejo para cazarlo”, sostiene Pérez de Ayala.

De hecho, estos proyectos ofrecen mejoras de hábitat para que haya más conejo, siembras, desbroces, construcción de majanos y puntos de agua. Sobre el terreno se va viendo lo que hace falta en cada coto, lo que consideran importante los gestores del coto.

Además el lince controla al resto de predadores, zorros, jinetas, meloncillos, de forma que hay menos predadores por hectárea comiéndose conejos y solo por la presencia del lince mejora la densidad de conejos 

Precisamente esta disponibilidad de conejo y la vegetación convierte a priori en idóneas las zonas seleccionadas en Castilla y León, en las provincias de Palencia y Zamora. 

En concreto, en Zamora hay delimitadas 30.000 hectáreas, algunas de ellas a pocos kilómetros de la capital zamorana, con un núcleo de 10.000 hectáreas de mayor calidad para el proyecto localizadas en términos municipales como Almaraz de Duero, Carrascal y San Román de los Infantes, entre otros.

En la provincia de Palencia, serán 20.000 hectáreas distribuidas fundamentalmente por la comarca del Cerrato, aunque la mitad de ellas, las 10.000 que afectan a municipios como Alba de Cerrato, Cevico de la Torre y Vertavillo, entre otros, son las que presentan esas características de mayor calidad para el lince. 

Se ha comprobado que a partir de una determinada densidad de conejos el lince cría perfectamente y en los estudios hechos hasta ahora, a pesar de que a nivel general las poblaciones de conejo han disminuido mucho en los últimos años, hay más que suficiente conejo para que el lince se pueda reproducir en estas zonas. “La idea es que llegasen a entrar en estas comarcas cincuenta hembras, aunque esto se hace de forma gradual, soltando 6 u 8”, explica el experto de WWF. Aunque todo dependerá también de cómo estén los centros de cría y de cuantas zonas haya para reintroducir.

LINCES EN CASTILLA Y LEÓN EN 2025

Con estas premisas tanto el delegado territorial de la Junta en Palencia, José Antonio Rubio, como el jefe de Servicio de Espacios naturales de la Consejería de Medio Ambiente, David Cubero, insisten en plantear la reintroducción del lince en las dos comarcas elegidas como una oportunidad para estos territorios.

«En Castilla y León tenemos un hábitat óptimo para la presencia del lince», asegura David Cubero que además apela a la responsabilidad de la Comunidad de contribuir a la conservación de este felino en un contexto de cambio climático.

Para el delegado de la Junta en Palencia, la reintroducción del lince en El Cerrato es “una oportunidad magnífica porque da un certificado de garantía, un prestigio y una calidad medioambiental”. Además del atractivo turístico y el marchamo de calidad que puede suponer para la provincia. “Es una oportunidad que Castilla y León no puede desaprovechar”, insiste Rubio Mielgo. Sin olvidar los beneficios que supone también para la caza porque el lince desplaza a otros depredadores y se está comprobando que donde hay linces hay más perdices y conejos. 

En cuanto a los plazos, son prudentes. La Junta de Castilla y León volverá a repetir este verano los estudios de conejo en las dos áreas seleccionadas, pero si los estudios técnicos son viables y la sociedad acepta el proyecto «se podría solicitar a finales de año que en 2025 se iniciara la reintroducción del lince en Castilla y León».

«Siempre supeditado al consenso y a los estudios técnicos que estamos realizando», insiste Cubero. Porque se considera de especial importancia la participación de las entidades locales y de los propietarios de los terrenos, del sector primario y las entidades o particulares que ostenten derechos de usos o aprovechamientos o realicen una actividad social o económica en el territorio. 

Aunque, como reitera, en general está siendo un proyecto aceptado porque beneficia al turismo, a los cazadores, a los ganaderos. “Es una marca de calidad y tenemos confianza en que salga adelante como ha ocurrido en todos los puntos donde se ha planteado», concluye Cubero.

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