Aiurri, el proyecto vitícola de Alma Carraovejas en Rioja Alavesa, lidera una ambiciosa iniciativa de I+D+i con el objetivo de recuperar la viña vieja y garantizar su futuro mediante prácticas sostenibles e innovadoras. Se trata del proyecto REVIVID, enfocado en desarrollar nuevas estrategias para la reposición de marras en los viñedos antiguos amparados por la Denominación de Origen Calificada Rioja.
Innovación y sostenibilidad para conservar el patrimonio vitícola
REVIVID se centra en diversas líneas de investigación: desde la detección automática de plantas ausentes mediante drones e imágenes multiespectrales, hasta la caracterización genética del viñedo y la creación de un banco de biotipos. El objetivo es preservar la biodiversidad genética, mejorar la salud del suelo y aumentar la viabilidad productiva del viñedo viejo, que representa más del 70% de las 26,7 hectáreas que Aiurri tiene en propiedad.
“Con este proyecto damos un paso decisivo para salvaguardar el material genético histórico del viñedo y garantizar su continuidad mediante tecnologías de vanguardia”, explica Pedro Ruiz, director general de Alma Carraovejas.

Nuevas estrategias frente a enfermedades de la vid
Uno de los grandes retos del proyecto es la gestión de enfermedades del suelo, como las producidas por el hongo Armillaria mellea, responsable de la muerte de plantas al afectar el sistema radicular. Según Teresa Martínez, responsable de viticultura de Aiurri, “no existe una metodología clara para afrontar este problema, por eso estamos investigando soluciones que permitan convivir con el hongo sin comprometer el desarrollo de la vid”.
Tecnología y genética al servicio del campo
La primera fase del proyecto ya está en marcha y consiste en un diagnóstico detallado de la incidencia de marras mediante visión artificial con drones y mapeos manuales. Además, se están evaluando diversas técnicas de reposición de plantas, como el uso de plantas injertadas en vivero o la técnica de acodo, y se estudia la mejora del suelo rizosférico para aumentar las probabilidades de éxito en los injertos.
Paralelamente, se está desarrollando una segunda línea de actuación centrada en la identificación genética de las variedades presentes en los viñedos viejos, con especial atención al tempranillo, la garnacha o el graciano. Hasta ahora se han prospectado más de 250 cepas en 30 parcelas anteriores a 1980, con el fin de crear un banco de biotipos autóctonos y minoritarios.
“La baja rentabilidad y heterogeneidad de los viñedos viejos, causada por las marras, es uno de los principales desafíos en Rioja Alavesa. REVIVID busca soluciones que aporten calidad, sostenibilidad y resiliencia al viñedo”, subraya Eva Navascués, directora de Innovación de Alma Carraovejas.
Hacia un Protocolo de Buenas Prácticas
La culminación del proyecto está prevista para 2027 con la publicación de un Protocolo de Buenas Prácticas para la Reposición del Viñedo Antiguo, que servirá como modelo para otras bodegas interesadas en recuperar el patrimonio vitícola de sus territorios.
REVIVID cuenta con un presupuesto de 276.140 euros y está cofinanciado por la Unión Europea y el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI). En el proyecto participan entidades especializadas como la Universidad Pública de Navarra, Viticultura Viva, Spectral GEO y Vitis Navarra.
Alma Carraovejas: un ecosistema de proyectos singulares
Aiurri forma parte de Alma Carraovejas, un ecosistema que agrupa proyectos vitivinícolas y gastronómicos de alta calidad en diversas denominaciones de origen como Ribera del Duero, Castilla y León, Ribeiro, Vinos de Madrid o Rioja Alavesa, con una apuesta decidida por la viticultura sostenible, la innovación y la excelencia en la elaboración de vinos con identidad.

