ALMUDENA ÁLVAREZ
La Feria Nacional del Ganado Ovino Selecto de Raza Churra incorporó al debate la sostenibilidad con la ponencia del investigador y coordinador del proyecto europeo LIFE Green Sheep Roberto Ruiz Santos, centrada en la huella de carbono del ovino y en las oportunidades que abre el nuevo marco ambiental europeo para las explotaciones.
Ruiz Santos contextualizó su intervención en el proyecto europeo LIFE Green Sheep, en el que participan equipos de distintos países para analizar sistemas de producción de ovino de carne y leche en territorios como Castilla y León, País Vasco o Aragón. El objetivo es medir tanto las emisiones como la capacidad de estas explotaciones para secuestrar carbono, en un momento en el que la presión normativa y las políticas climáticas de la Unión Europea van a marcar el futuro del sector.

Lejos de una visión exclusivamente negativa, el investigador defendió que la ganadería puede desempeñar un papel activo frente al cambio climático. “Estamos acostumbrados a verla como causante, pero es parte de la solución”, señaló, subrayando que agricultura y ganadería son los únicos sectores capaces de fijar carbono de forma estable, especialmente a través del manejo del suelo.
En este punto, destacó el valor del pastoreo como una de las principales oportunidades del ovino, al contribuir a mejorar la salud del suelo y a reforzar su función como sumidero de carbono. A ello se suman otras vías de mejora como la selección genética de razas, la optimización de la alimentación para reducir emisiones de metano o la búsqueda de sistemas productivos más eficientes desde el punto de vista económico y ambiental. Ruiz Santos advirtió que la incorporación de estas innovaciones requiere formación y acompañamiento técnico, tanto para ganaderos como para asesores. En su experiencia, la carga burocrática limita en ocasiones la capacidad de los técnicos para actualizar conocimientos y trasladar nuevas prácticas al campo, como la gestión avanzada del pastoreo o modelos regenerativos que ya están ofreciendo resultados positivos en ensayos piloto.
El investigador también señaló la diversidad de sistemas productivos como un factor que condiciona los resultados, con diferencias entre territorios en función del manejo, la disponibilidad de datos o las condiciones ambientales. Esta heterogeneidad obliga, a su juicio, a adaptar las soluciones y a mejorar los sistemas de medición para reflejar con mayor precisión el impacto real de cada explotación.
Más allá de la dimensión técnica, reconoció el principal reto en el relevo generacional, al tratarse de un problema de carácter social que afecta a toda Europa, y la dificultad de atraer a nuevos profesionales, incluso en explotaciones rentables. Frente a ello abogó por cambiar el relato en torno al sector, poniendo en valor sus aspectos positivos y su contribución al territorio. En este sentido, consideró que la incorporación de tecnologías, desde sistemas de geolocalización hasta herramientas de gestión, puede mejorar la calidad de vida en el campo y hacer más atractiva la actividad. “No queda otra que adaptarse e innovar para ser sostenibles”, señaló, vinculando el futuro del ovino tanto a la transición ecológica como a su capacidad para reinventarse.
Además de la ponencia de este investigador la feria incluyó el debate “Cuando la ganadería ahorra dinero público”, y la presentación de la Guía para la creación de nuevas empresas ganaderas, a cargo de la Fundación Global Nature, como una herramienta práctica para impulsar el emprendimiento en el medio rural.







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