El sector vitivinícola afronta un nuevo descenso del consumo y una caída del comercio internacional mientras adapta producción y viñedo a los cambios del mercado
Organización Internacional de la Viña y el Vino ha advertido de que las políticas arancelarias, la presión climática y la transformación de los hábitos de consumo están marcando la evolución del sector vitivinícola mundial en 2025. Así lo recoge el informe anual publicado este miércoles por el organismo internacional, que analiza la situación global del vino a partir de los datos de producción, consumo y comercio internacional.
El documento refleja un escenario de ajuste progresivo del sector, con descenso de la superficie mundial de viñedo, una producción condicionada por fenómenos climáticos y una caída del comercio internacional vinculada a la incertidumbre económica y comercial.
El viñedo mundial reduce superficie por sexto año consecutivo
La superficie vitícola mundial volvió a reducirse en 2025 hasta situarse en 7 millones de hectáreas, lo que supone un descenso del 0,8 % respecto al ejercicio anterior.
Según la OIV, esta contracción responde a la adaptación progresiva de los principales países productores a las condiciones actuales del mercado, tanto en el hemisferio norte como en el sur.
La reorganización productiva busca ajustar capacidad y demanda en un contexto marcado por cambios estructurales en el consumo y mayores exigencias económicas y medioambientales.
Una producción condicionada por el clima
La producción mundial de vino se estima en 227 millones de hectolitros en 2025, apenas un 0,6 % más que el mínimo histórico registrado en 2024.
La OIV destaca que las condiciones climáticas extremas y la elevada variabilidad meteorológica continuaron afectando a numerosas regiones vitivinícolas del mundo.
A ello se suman las decisiones adoptadas por algunos países para reducir capacidad productiva y ajustar excedentes estructurales.
Frente a este escenario, países como Brasil, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Moldavia registraron una recuperación tras las cosechas reducidas del año anterior.

El consumo mundial sigue descendiendo
La OIV estima que el consumo mundial de vino alcanzará los 208 millones de hectolitros en 2025, lo que representa una caída del 2,7 % respecto a 2024.
El organismo vincula esta evolución a varios factores simultáneos: cambios estructurales en mercados tradicionales, transformación de hábitos de consumo y pérdida de poder adquisitivo derivada del contexto económico internacional.
Aun así, algunos mercados mostraron señales de crecimiento durante el ejercicio, entre ellos Portugal, Brasil, Japón y varias regiones de Europa Central y Oriental.
Los aranceles frenan el comercio internacional
El informe sitúa las tensiones comerciales y las políticas arancelarias entre los principales factores que explican la contracción del comercio mundial de vino.
Las exportaciones internacionales descendieron hasta 94,8 millones de hectolitros, un 4,7 % menos que en 2024, mientras que el valor global de las exportaciones cayó un 6,7 %, hasta situarse en 33.800 millones de euros.
La OIV subraya especialmente el retroceso de las importaciones de vino en Estados Unidos, que bajaron un 12 % respecto al año anterior y se situaron en 5.500 millones de euros.
Pese a la caída, el organismo destaca que la proporción de vino comercializada internacionalmente continúa siendo elevada y representa el 46 % del mercado mundial.
Equilibrio relativo entre producción y demanda
El informe concluye que, pese a la reducción del consumo, el equilibrio global del mercado se mantiene relativamente controlado gracias a tres campañas consecutivas de baja producción mundial.
La OIV recuerda además que parte significativa del vino producido se destina a usos industriales como destilación, elaboración de vinagre, bebidas espirituosas y otros derivados.
Estos usos representan aproximadamente 30 millones de hectolitros anuales.
En 2025, la diferencia estimada entre producción mundial y consumo se sitúa en torno a 18,7 millones de hectolitros.
“El sector está demostrando resiliencia”
El director general de la OIV, John Barker, destacó durante la presentación del informe la capacidad de adaptación mostrada por el sector en un contexto marcado por perturbaciones comerciales y climáticas.
Según Barker, productores, exportadores y cadenas de suministro han tenido que gestionar en 2025 el impacto derivado de las nuevas políticas arancelarias y la incertidumbre económica global.
El responsable de la OIV señaló además que el sector continúa buscando nuevas oportunidades de mercado y ajustando capacidad productiva en función de la evolución de la demanda internacional.








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