exportaciones de miel, sector apícola, miel española, fraude en la miel, etiquetado de la miel, apicultores, ISA, PAC, varroa, importaciones de miel, precios en origen, consumo de miel, Reactiva Brañosera impulsa la apicultura digital y fomenta la biodiversidad en el municipio más antiguo de España, con innovadoras colmenas inteligentes y proyectos de conservación ambiental

La organización pide al MAPA que incluya al sector apícola, especialmente al trashumante, en las compensaciones por el encarecimiento del combustible y que cofinancie las medidas que estudien las comunidades autónomas.

UCCL, a través de Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, ha reclamado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que amplíe al sector apícola las ayudas por el encarecimiento del gasóleo. La organización considera prioritario incluir a la apicultura trashumante, una actividad que depende de los desplazamientos para mover colmenas entre floraciones y que soporta un fuerte incremento de costes en cada campaña.

La petición llega en un momento de especial presión para las explotaciones apícolas, afectadas por el aumento de los costes de producción, el cambio climático, la expansión de la Vespa velutina y la falta de un gasóleo profesional equivalente al de otros sectores agrícolas y ganaderos. Unión de Uniones propone que el MAPA cofinancie las actuaciones que empiecen a impulsar comunidades autónomas productoras, entre ellas Cataluña.

Un sobrecoste de hasta 10.000 euros

La organización calcula que una explotación trashumante con el mínimo profesional de 150 colmenas ha asumido un sobrecoste de gasóleo de unos 800 euros. En explotaciones de 1.500 colmenas, esa carga puede alcanzar los 10.000 euros. En el caso de la apicultura estante, el gasto extra se sitúa entre 400 y 4.000 euros, según el tamaño y las necesidades de manejo.

El impacto es especialmente elevado en la trashumancia apícola. Las colmenas se trasladan a lo largo del año para aprovechar distintas floraciones, garantizar alimento suficiente a las abejas y prestar servicio de polinización en cultivos y ecosistemas. Cada movimiento implica vehículos, remolques, combustible, tiempo de trabajo y una logística que apenas tiene margen para absorber nuevas subidas.

UCCL sostiene que el sector ha quedado históricamente fuera de líneas de apoyo que sí han alcanzado a otros ámbitos agrarios. “No puede ser que el sector apícola históricamente se quede fuera de todo cuando el impacto del aumento de los costes de producción afecta en igual medida que a otros sectores”, señala la organización.

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Foto: E. DUQUE

Una actividad clave para la biodiversidad

La reclamación no se limita a la rentabilidad de la miel. El Ministerio de Agricultura reconoce que el valor de la apicultura va más allá de su dimensión económica, ya que desempeña un papel fundamental en la conservación del medio natural, la polinización de cultivos y el mantenimiento de la biodiversidad.

El propio MAPA sitúa el valor anual de la producción apícola española, miel, cera y polen, en unos 62 millones de euros. También destaca que España concentra alrededor del 16 % de las colmenas de la Unión Europea y que el 80 % de ese censo está en manos de apicultores profesionales, aquellos que gestionan más de 150 colmenas.

Castilla y León figura además entre las comunidades con mayor concentración de explotaciones apícolas, junto con Andalucía y Galicia, mientras que Extremadura, Andalucía, Castilla y León y la Comunidad Valenciana reúnen buena parte del censo de colmenas y de la producción de miel y cera.

Trashumancia, combustible y floraciones

La apicultura trashumante responde a una realidad productiva muy distinta a la de otros modelos ganaderos. Las colmenas no permanecen fijas durante todo el año. Se desplazan en función de la floración, la climatología, la disponibilidad de alimento y las necesidades de polinización.

Ese modelo permite aprovechar recursos naturales de distintos territorios y contribuye a la actividad agrícola, pero convierte el combustible en un coste estructural. Cuando sube el gasóleo, el margen de la explotación se reduce de forma inmediata.

UCCL recuerda que la apicultura no cuenta con un gasóleo profesional similar al que sí beneficia a otros sectores. La organización considera que esa exclusión agrava una desigualdad que los apicultores llevan años denunciando y que el Gobierno conoce sin haberle dado una respuesta estable.

Cambio climático y avispa asiática

El encarecimiento del gasóleo llega, además, en un contexto de mayor vulnerabilidad para las colmenas. UCCL advierte de que la apicultura atraviesa un periodo de cambios profundos, marcado por el cambio climático y la expansión de la Vespa velutina.

Las alteraciones climáticas afectan a los calendarios de floración, reducen la disponibilidad de alimento y obligan a reforzar los desplazamientos o la alimentación suplementaria. En paralelo, la avispa asiática aumenta la presión sobre las colmenas, especialmente en zonas donde su presencia se ha consolidado.

La combinación de menos floraciones, más costes, mayor presión sanitaria y precios ajustados reduce la capacidad de resistencia de las explotaciones. Para la organización agraria, dejar fuera al sector de las ayudas al gasóleo profundiza una situación que ya amenaza la continuidad de muchas explotaciones profesionales.

Cofinanciación con las comunidades autónomas

La propuesta de UCCL pasa por abrir un diálogo entre el MAPA y las comunidades autónomas productoras. La organización pide que el Ministerio cofinancie las ayudas que puedan ponerse en marcha desde los gobiernos regionales para evitar respuestas fragmentadas y desigualdades entre territorios.

El planteamiento busca adaptar las compensaciones a las características reales de cada explotación. Una ayuda eficaz debería tener en cuenta el número de colmenas, el carácter trashumante o estante, los desplazamientos realizados y el impacto del combustible en los costes de producción.

La organización insiste en que la apicultura está arraigada en el medio rural y cumple una función ambiental que beneficia al conjunto del sistema agrario. Por eso reclama que las medidas de apoyo no se limiten a sectores más visibles o con mayor peso político.

Un sector que pide igualdad de trato

La denuncia de UCCL se resume en una idea de fondo: la apicultura soporta costes similares a otros sectores agrarios, pero no recibe el mismo tratamiento cuando se diseñan ayudas extraordinarias.

La organización considera que el carácter estratégico de las colmenas debería traducirse en políticas específicas, tanto por su función productiva como por su aportación a la polinización y a la biodiversidad. El sector no solo produce miel, cera, polen o propóleo. También sostiene procesos ecológicos esenciales para cultivos, montes y ecosistemas.

La reclamación al MAPA busca evitar que las explotaciones sigan perdiendo rentabilidad hasta el punto de abandonar la actividad. En un escenario de cambio climático, competencia de importaciones y presión de especies invasoras, el combustible se ha convertido en otro factor que empuja al límite a los apicultores.

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