Agricultura ha comenzado a distribuir paja, heno y otros forrajes en las explotaciones que han perdido pastos o reservas por el incendio de Brieva, mientras los técnicos evalúan los daños sufridos en el campo y las instalaciones.

La Junta de Castilla y León ha iniciado este miércoles el suministro de paja, heno y otros forrajes a las explotaciones ganaderas afectadas por el incendio de Brieva, en Segovia, después de que el fuego haya destruido pastos, reservas almacenadas y superficies utilizadas directamente para alimentar a los animales.

El operativo se ha activado antes de concluir la evaluación completa de los daños para atender las necesidades inmediatas del ganado. El Servicio Territorial de Agricultura y Ganadería de Segovia y las unidades veterinarias trabajan con los ganaderos y los ayuntamientos de la zona para identificar las explotaciones afectadas, calcular sus necesidades y organizar el reparto.

Los técnicos también inspeccionan las pérdidas de animales, hierba y forrajes, así como los daños ocasionados en naves, maquinaria, cerramientos y otras infraestructuras agrarias. La Consejería no ha facilitado todavía el número de explotaciones atendidas, la superficie quemada ni las cantidades de alimento movilizadas.

El suministro comienza antes de cerrar el balance

La alimentación del ganado constituye la primera medida adoptada por la Administración autonómica tras el incendio. La desaparición de los pastos obliga a sustituir de forma inmediata el alimento que los animales obtenían directamente en el campo.

El fuego puede haber afectado también a pacas, almacenes y reservas preparadas para los próximos meses. En estas circunstancias, las explotaciones deben adquirir forraje adicional o trasladar el ganado a otras parcelas, dos alternativas que incrementan los costes en un momento marcado por los daños materiales.

La Junta ha decidido comenzar el reparto sin esperar a disponer de una valoración definitiva. Esta primera intervención busca cubrir el periodo comprendido entre la emergencia y la puesta en marcha de las medidas destinadas a recuperar la actividad.

El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, ha resumido la prioridad de la actuación al señalar que “cuando el fuego destruye los pastos y las reservas de forraje, los animales necesitan comer de inmediato”.

Explotación ganadera afectada por la pérdida de pastos tras un incendio forestal

Técnicos y veterinarios recorren las explotaciones

Los equipos desplazados a la zona están realizando una evaluación individual de cada ganadería. El análisis comprende tanto las necesidades inmediatas de alimentación como las pérdidas que pueden condicionar la continuidad de la actividad durante los próximos meses.

El inventario incluye posibles bajas de animales y daños en pastos, hierba segada y forrajes almacenados. También se revisan naves, maquinaria, cercados, puntos de agua y otras instalaciones utilizadas para el manejo del ganado.

La inspección directa permitirá distinguir entre explotaciones que han perdido únicamente superficie de pastoreo y aquellas que también han sufrido daños estructurales. Las necesidades de apoyo variarán en función del tipo de producción, el número de animales, las reservas disponibles y el tiempo necesario para recuperar las parcelas.

Las unidades veterinarias deberán comprobar asimismo el estado de los animales expuestos al humo, al calor o a desplazamientos forzosos, aunque la información difundida no menciona por ahora incidencias sanitarias concretas.

Explotación ganadera afectada por la pérdida de pastos tras un incendio forestal

Los cercados condicionan el regreso a las parcelas

La pérdida de cerramientos puede impedir el aprovechamiento de superficies que hayan quedado parcialmente intactas. Los vallados delimitan las fincas, facilitan el manejo de los rebaños y evitan que los animales accedan a carreteras, cultivos o zonas inseguras.

Su reparación será necesaria antes de recuperar el uso ordinario de algunas parcelas. La evaluación deberá determinar la longitud afectada, el tipo de cercado y la urgencia de cada actuación.

Los daños en abrevaderos, conducciones y depósitos también pueden limitar el regreso del ganado. La disponibilidad de agua resulta tan necesaria como el alimento, especialmente durante los meses de verano.

La reconstrucción de estas infraestructuras dependerá del balance definitivo y de las medidas de apoyo que articule la Junta una vez concluida la inspección.

La recuperación irá más allá del reparto de forraje

El suministro de alimento cubre la urgencia inmediata, pero las consecuencias económicas del incendio pueden prolongarse durante varios meses. La pérdida de pastos obliga a comprar recursos que antes proporcionaba la propia explotación y reduce la capacidad de reservar alimento para el otoño y el invierno.

La regeneración de las superficies quemadas dependerá de la intensidad del fuego, el estado del suelo, las lluvias y las medidas que se adopten para evitar erosión y pérdida de fertilidad.

En determinadas parcelas será necesario limitar temporalmente el pastoreo para facilitar la recuperación de la vegetación. Esa restricción puede aumentar la dependencia de forrajes externos y mantener los costes extraordinarios más allá de la fase inicial de la emergencia.

La Consejería ha anunciado que, una vez delimitados los daños, pondrá en marcha medidas dirigidas a evitar que las pérdidas comprometan la continuidad de las explotaciones. La nota difundida no concreta todavía qué ayudas, compensaciones o actuaciones de restauración se habilitarán.

La Junta estudia el efecto sobre la PAC

La Administración autonómica analizará también las consecuencias que la pérdida o la limitación temporal del uso de las superficies quemadas pueda tener sobre las ayudas de la Política Agraria Común.

Una parte de las explotaciones declara estas parcelas como superficies admisibles para el cobro de pagos vinculados con la actividad agraria. Si el incendio impide su aprovechamiento durante un periodo prolongado, los ganaderos podrían encontrar dificultades para acreditar determinadas condiciones exigidas por la PAC.

La Junta ha anunciado que trasladará esta situación a los organismos competentes y buscará soluciones técnicas y jurídicas para que el incendio no provoque una reducción posterior de las ayudas.

Pino ha defendido que las explotaciones no deben sumar a los daños materiales, la pérdida de alimento y los gastos extraordinarios una penalización relacionada con las superficies afectadas.

El reconocimiento de fuerza mayor puede ser determinante

La normativa agraria contempla mecanismos para circunstancias excepcionales que impiden cumplir compromisos o requisitos por causas ajenas al beneficiario. La aplicación concreta dependerá de la declaración de cada parcela, de la línea de ayuda y de las decisiones que adopten las administraciones responsables.

La documentación de los daños será fundamental para acreditar la relación entre el incendio y la imposibilidad de utilizar determinadas superficies. Los informes técnicos, las fotografías, las comunicaciones oficiales y los registros de cada explotación pueden formar parte de ese proceso.

La Consejería deberá precisar los trámites que tendrán que realizar los afectados y si las incidencias se gestionarán de manera conjunta o mediante comunicaciones individuales.

La rapidez en estas instrucciones permitirá evitar incertidumbre durante la tramitación y los controles de las ayudas correspondientes a 2026.

Ayuntamientos y organizaciones agrarias participan en la evaluación

El dispositivo se desarrolla en contacto con los municipios afectados y con las organizaciones profesionales agrarias. Los ayuntamientos pueden aportar información sobre caminos, fincas, puntos de abastecimiento y ganaderos con necesidades urgentes.

Las organizaciones del sector facilitarán la identificación de problemas comunes y el traslado de demandas relacionadas con la alimentación, las infraestructuras o las ayudas.

La coordinación será necesaria para ordenar el reparto de forraje y evitar que alguna explotación quede fuera durante las primeras jornadas. También permitirá ajustar las entregas a la evolución de las necesidades mientras continúe limitada la utilización de los pastos.

Faltan datos sobre el alcance agrario del incendio

La información facilitada por la Junta confirma la existencia de explotaciones ganaderas afectadas, aunque todavía no permite conocer la dimensión del impacto agrario.

La Consejería no ha detallado cuántas ganaderías han solicitado alimento, qué especies y censos se encuentran afectados, cuántas hectáreas de pasto se han perdido ni el volumen de reservas destruidas.

Tampoco ha avanzado una estimación económica de los daños en instalaciones, maquinaria o cerramientos. Estos datos serán necesarios para dimensionar la respuesta posterior al suministro de emergencia.

El balance definitivo deberá diferenciar las pérdidas directas ocasionadas por las llamas de los costes derivados de la alimentación externa, la reparación de infraestructuras y la imposibilidad temporal de aprovechar las parcelas.

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