El Ministerio de Agricultura mantiene abierto hasta el 15 de septiembre el plazo para solicitar las estancias de Cultiva 2026, que comenzarán en enero de 2027 y tendrán una duración de entre cinco y catorce días. El programa cubre alojamiento, manutención y desplazamiento e incorpora una compensación para sustituir al participante en su propia explotación.
Jóvenes agricultores y ganaderos podrán trasladarse durante un máximo de dos semanas a una de las 300 explotaciones seleccionadas por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para conocer sobre el terreno otras formas de producir, organizar el trabajo, incorporar tecnología o comercializar sus productos. El plazo para solicitar una estancia del programa Cultiva 2026 permanecerá abierto hasta el 15 de septiembre, incluido, y las primeras experiencias formativas comenzarán a desarrollarse en enero de 2027.
La convocatoria dispone de 1,2 millones de euros, ampliables, para financiar estancias prácticas de entre cinco y catorce días. El programa asume los gastos de alojamiento, manutención y transporte y contempla además una compensación destinada a sufragar la sustitución del participante cuando sea necesario que otra persona se haga cargo temporalmente de su explotación.
El catálogo incorpora explotaciones de todas las comunidades autónomas y permite buscar por territorio, fechas, producción agraria, sistema productivo, temática formativa y características del modelo de acogida. El participante puede elegir una actividad semejante a la que desarrolla habitualmente o utilizar la estancia para conocer un sector completamente diferente.
Aprender dentro de otra explotación
Cultiva plantea un modelo formativo distinto al de un curso convencional. El aprendizaje se desarrolla en una explotación en funcionamiento, junto al agricultor o ganadero que la gestiona y enfrentándose a las decisiones cotidianas del negocio.
El objetivo consiste en facilitar la transferencia de conocimientos sobre cuestiones que pueden abarcar desde tecnologías y digitalización hasta gestión económica, utilización de agua y energía, prácticas ambientales, sanidad, bienestar animal, transformación de productos o comercialización. La explotación receptora debe aportar precisamente alguna característica que permita considerarla modelo por su organización, innovación, sistemas productivos o adaptación a sus condiciones económicas, sociales y ambientales.
Ese carácter práctico adquiere especial importancia durante los primeros años después de una incorporación. Muchas de las decisiones que condicionarán la viabilidad futura de una explotación —dimensionar inversiones, elegir maquinaria, organizar mano de obra, modificar un sistema de producción o abrir nuevos canales comerciales— requieren conocimientos que difícilmente pueden adquirirse únicamente mediante formación teórica.
Cultiva permite observar cómo los ha resuelto otro profesional y analizar después qué elementos pueden trasladarse a la explotación propia.
Las estancias duran entre cinco y catorce días y el participante puede elegir cualquier producción y cualquier comunidad autónoma, aunque sean diferentes de las de su propia explotación.
Quién puede solicitar una plaza
La convocatoria está dirigida a titulares de explotaciones agrarias de hasta 40 años y amplía el acceso a quienes tengan 41 años o más cuando su incorporación al sector se haya producido durante los últimos cinco años.
Este segundo criterio permite que el programa atienda no solo a la edad biológica, sino también al tiempo transcurrido desde la entrada profesional en la agricultura o la ganadería. Una persona que inicia una explotación después de los 40 puede enfrentarse a necesidades formativas similares a las de un titular más joven que acaba de instalarse.
Quienes hayan participado en anteriores convocatorias pueden volver a solicitar una estancia, aunque deberán elegir una diferente de las ya realizadas. No existe tampoco obligación de mantener el mismo sector. Un cerealista puede interesarse por una explotación hortícola, un ganadero conocer modelos de transformación o comercialización y un viticultor desplazarse a otra comunidad para estudiar sistemas productivos distintos.
Las solicitudes deben tramitarse electrónicamente ante el Ministerio. El catálogo funciona como paso previo para comparar las opciones disponibles y seleccionar las estancias que mejor se ajusten a las necesidades del interesado.

Las mujeres tendrán prioridad
Cuando la demanda supere las plazas disponibles, las mujeres agricultoras y ganaderas estarán entre los colectivos prioritarios, junto a quienes se hayan incorporado más recientemente a la actividad y las personas que todavía no hayan participado en Cultiva.
La medida responde también a la baja presencia femenina que mantiene la propia iniciativa. Según el Ministerio, las mujeres han supuesto entre el 18 % y cerca del 30 % de los participantes en las últimas convocatorias.
Las entidades que organizan las estancias han tenido además que incluir entre sus propuestas explotaciones dirigidas por mujeres. De esta forma, la participación femenina se aborda desde los dos lados del programa: como receptoras de formación y como titulares capaces de transferir conocimientos y mostrar sus modelos empresariales a otros profesionales.
El reto forma parte de un problema más amplio de relevo generacional. Los datos manejados por el Gobierno a comienzos de 2026 situaban en torno al 40 % la proporción de titulares de explotaciones españolas mayores de 65 años, mientras solo el 9 % tenía menos de 41.
La incorporación de nuevas generaciones depende de factores mucho más amplios que la formación —acceso a tierra, financiación, rentabilidad, vivienda o servicios rurales—, pero la capacitación aparece entre las herramientas destinadas a reducir el riesgo durante los primeros años de actividad. El propio Plan Estratégico de la PAC 2023-2027 identifica el relevo generacional como uno de sus objetivos específicos y plantea atraer y mantener nuevos profesionales en el sector.
De 13 participantes a más de 900 acumulados
Cultiva comenzó en 2020 como un proyecto piloto con 13 participantes en ocho comunidades autónomas. La participación aumentó posteriormente a 54 personas en 2021, 92 en 2022 y 202 en 2023. En 2024 volvieron a registrarse 202 participantes y el Ministerio cifra en 363 los vinculados a la convocatoria actualmente en ejecución. Desde su nacimiento, la iniciativa acumula ya más de 900 participantes.
El crecimiento ha ido acompañado de la creación de encuentros nacionales para mantener el contacto entre participantes, explotaciones anfitrionas y entidades organizadoras. El Ministerio vincula expresamente Cultiva con la construcción de redes entre profesionales, además de con la transferencia directa de conocimiento.
Ese componente puede resultar especialmente relevante para titulares que trabajan en municipios pequeños o en actividades muy especializadas. Una estancia permite conocer una solución concreta, pero también abre contactos con agricultores y ganaderos que han afrontado problemas similares en otros territorios.
Siete organizaciones gestionan las estancias
Las 300 explotaciones del catálogo han sido incorporadas mediante planes formativos presentados por organizaciones agrarias, cooperativas y entidades vinculadas al sector.
En la convocatoria participan ASAJA, la Asociación de Criadores de Ganado Porcino Celta, Cooperativas Agro-alimentarias de España, COAG, Fundación San Isidro Micas, UPA y Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos. Estas organizaciones se encargan de articular las estancias y conectar a los participantes con las explotaciones anfitrionas.
La financiación pública se dirige a hacer posible esa movilidad sin trasladar su coste principal al joven profesional. Además del viaje y la estancia, la compensación por sustitución intenta resolver una dificultad específica del trabajo agrario: ausentarse varios días de una explotación que continúa necesitando atención diaria.
Este aspecto resulta especialmente evidente en ganadería, donde alimentación, ordeño, vigilancia o manejo de los animales no pueden detenerse porque el titular participe en una actividad formativa.
La transferencia deberá llegar después a la propia finca
El valor del programa no se medirá únicamente por el número de plazas cubiertas. La finalidad de una estancia es que el conocimiento observado pueda regresar después a la explotación de origen.
Una herramienta digital, una modificación del sistema de riego, otra organización del pastoreo, una fórmula de venta directa o una estrategia para reducir costes pueden tener utilidad únicamente cuando son compatibles con las dimensiones, recursos y mercado de quien las adopta. Cultiva ofrece la oportunidad de conocerlas funcionando en condiciones reales, aunque será cada profesional quien deba valorar posteriormente su aplicación.
El catálogo de 2026 amplía para ello las posibilidades de elección hasta 300 explotaciones repartidas por todo el país. Los interesados disponen hasta el 15 de septiembre para seleccionar sus opciones y presentar la solicitud. Las estancias asignadas comenzarán a partir de enero y podrán prolongarse durante todo 2027.
En un sector donde cuatro de cada diez titulares superan los 65 años, el relevo requiere incorporar profesionales, pero también conseguir que las explotaciones que toman en sus manos dispongan de herramientas para mantenerse. Cultiva actúa precisamente en esa segunda fase: permitir que quien acaba de instalarse pueda salir temporalmente de su finca, observar cómo trabaja otro profesional y regresar con nuevas respuestas para gestionar la suya.








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