Más de 15,4 millones de toneladas de cultivos herbáceos ya cuentan con cobertura en una campaña marcada por la inestabilidad meteorológica y el riesgo de tormentas de granizo
Los agricultores disponen hasta el próximo 15 de junio para contratar la cobertura frente al pedrisco en cereal de invierno, leguminosas y oleaginosas dentro del sistema español de seguros agrarios. Agroseguro ha recordado la proximidad de esta fecha límite para la mayor parte del territorio nacional, salvo Andalucía y Canarias, donde el periodo de contratación finalizó el pasado 31 de mayo.
La misma fecha marca también el cierre de los módulos complementarios destinados a incrementar la producción asegurada inicialmente en otoño cuando las expectativas de cosecha son superiores a las previstas al inicio de la campaña. Asimismo, finaliza la contratación de los módulos 1 y 2 para estos cultivos en regadío.
La recomendación llega en un contexto de elevada incertidumbre meteorológica y cuando el sector cerealista afronta la fase final de una campaña marcada por fenómenos climáticos extremos y una creciente preocupación ante la posible aparición de tormentas de granizo durante las próximas semanas.
Más de 4,3 millones de hectáreas protegidas
Los datos de contratación reflejan una elevada implantación del seguro agrario entre los productores de cultivos herbáceos.
Actualmente, 15,4 millones de toneladas de cereal de invierno, cereal de primavera, leguminosas y oleaginosas cuentan ya con cobertura aseguradora. Esta producción corresponde a más de 4,3 millones de hectáreas y supone un capital asegurado de 3.311 millones de euros.
Las cifras consolidan al seguro agrario como una de las principales herramientas de gestión de riesgos dentro de las explotaciones agrícolas españolas, especialmente en un contexto de creciente variabilidad climática.
La elevada contratación registrada durante los últimos años refleja también la confianza del sector en un instrumento que permite reducir el impacto económico de fenómenos adversos sobre las cosechas.
Una campaña condicionada por los contrastes meteorológicos
La evolución de la campaña cerealista ha estado marcada por una sucesión de situaciones climáticas muy diferentes.
El otoño comenzó con una acusada falta de precipitaciones que retrasó las siembras en algunas de las principales zonas productoras del país. Posteriormente, durante el invierno se registraron semanas de lluvias abundantes e incluso excesivas en determinadas áreas.
La primavera ha presentado un comportamiento opuesto, caracterizado por la escasez de precipitaciones y la aparición de episodios térmicos poco habituales para la época del año.
A ello se sumaron varios episodios de calor intenso y heladas tardías, entre ellas la registrada a mediados de mayo, que afectaron al desarrollo vegetativo de numerosos cultivos.
Cerca de 200.000 hectáreas ya han comunicado siniestros
Las consecuencias de esta situación ya se reflejan en los datos de siniestralidad.
La superficie declarada con daños se aproxima actualmente a las 200.000 hectáreas, aunque Agroseguro considera todavía prematuro cuantificar el importe final de las indemnizaciones correspondientes a la campaña.
Las valoraciones definitivas dependerán del comportamiento meteorológico durante las próximas semanas y de la evolución de los cultivos hasta el momento de la recolección.
No obstante, la entidad reconoce que las indemnizaciones podrían alcanzar niveles significativos debido a la acumulación de incidencias registradas desde el inicio de la campaña.
El granizo centra la preocupación del sector
La atención de agricultores y aseguradoras se dirige ahora hacia uno de los fenómenos más dañinos para los cultivos herbáceos en la recta final del ciclo.
La llegada de temperaturas elevadas durante los últimos días coincide con una época del año especialmente propicia para la formación de tormentas acompañadas de granizo, un riesgo que históricamente alcanza su máxima incidencia durante los meses de junio y julio.
Estos episodios suelen coincidir con la proximidad de la cosecha y pueden provocar importantes pérdidas económicas en cuestión de minutos.
El pedrisco generó 105 millones en indemnizaciones en la última campaña
Los datos de la campaña anterior reflejan la magnitud del riesgo asociado al granizo.
Durante 2025, las tormentas de pedrisco provocaron indemnizaciones por valor de 105 millones de euros en el conjunto de los cultivos herbáceos asegurados.
Esta cifra representó aproximadamente el 80 % del total abonado a los productores de este grupo de cultivos, confirmando el peso que tiene este fenómeno dentro de la siniestralidad agraria.
Aunque durante la presente campaña el granizo ya ha aparecido de forma puntual en algunas zonas productoras, los daños registrados hasta ahora han sido localizados, aunque en determinados casos de especial intensidad.
Una herramienta consolidada en el sector cerealista
La elevada frecuencia de estos fenómenos explica el grado de implantación alcanzado por el seguro agrario entre los productores de cereal.
En la campaña anterior, el sistema ofreció cobertura al 77 % de toda la producción nacional de cultivos herbáceos, uno de los porcentajes más elevados registrados en los últimos años.
Esta amplia utilización responde tanto a la recurrencia de los fenómenos meteorológicos adversos como a la necesidad de garantizar la viabilidad económica de las explotaciones frente a pérdidas de producción difíciles de asumir sin respaldo asegurador.
La creciente volatilidad climática refuerza el papel del seguro agrario
Las organizaciones agrarias y cooperativas coinciden en señalar que el seguro se ha convertido en un elemento esencial dentro de la gestión empresarial de las explotaciones.
La sucesión de sequías, episodios de lluvias torrenciales, heladas tardías, olas de calor y tormentas de granizo registrada en los últimos años ha incrementado la exposición del sector agrario a riesgos difíciles de prever.
Ante este escenario, Cooperativas Agro-alimentarias de España recuerda la conveniencia de mantener protegidas las producciones agrícolas y ganaderas mediante la contratación de pólizas adaptadas a las características de cada explotación.
La organización considera que el seguro agrario continúa siendo la principal herramienta disponible para afrontar los efectos económicos derivados de fenómenos meteorológicos extremos y garantizar la estabilidad de las explotaciones en un contexto de creciente incertidumbre climática.







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