La Unión de Campesinos de Castilla y León ha respaldado la decisión del Consejo Regulador de Ribera del Duero de reducir de 7.000 a 6.300 kilos por hectárea el límite máximo de producción de uva tinta. La organización considera que la medida contribuye a proteger el prestigio de la Denominación de Origen, al tiempo que reclama a las bodegas precios justos que garanticen la viabilidad económica de quienes cultivan el viñedo.
Calidad
La reducción aprobada en el seno del Consejo Regulador supone un recorte del 10% en el rendimiento autorizado para la uva tinta. UCCL interpreta esta decisión como un paso coherente con el modelo que, a su juicio, debe defender Ribera del Duero, basado en la calidad, la diferenciación, el valor del territorio, el relevo generacional y la sostenibilidad económica de las explotaciones vitícolas.
La organización agraria sostiene que la Denominación debe preservar su posición en los mercados desde el prestigio y el valor añadido. En ese marco, limitar el rendimiento por hectárea puede reforzar la imagen de los vinos amparados, siempre que la medida forme parte de una estrategia más amplia y equilibrada para ordenar el potencial productivo.
Ribera del Duero ha construido buena parte de su reconocimiento sobre la calidad de la uva, la identidad del territorio y la capacidad de sus vinos para competir en segmentos de alto valor. Para UCCL, mantener esa posición exige decisiones orientadas a preservar la excelencia y evitar desequilibrios que comprometan el futuro del viñedo.
Producción
La Unión de Campesinos vincula la situación actual de la Denominación con las decisiones adoptadas durante los últimos años en materia de crecimiento del potencial productivo. Según la organización, el aumento de superficie mediante nuevas plantaciones, conversiones de derechos y replantaciones procedentes en muchos casos de fuera del territorio amparado ha generado un escenario que ahora obliga a introducir medidas de corrección.
UCCL recuerda que desde 2017 ha advertido de los riesgos asociados a una expansión excesiva del viñedo y ha defendido una mayor prudencia en el crecimiento de la superficie productiva. La organización considera que una Denominación de prestigio necesita ajustar su desarrollo a la demanda real del mercado, a la capacidad de absorción de las bodegas y al mantenimiento del valor de la uva.
En esa misma línea, alude al recurso presentado en 2025 ante la Junta de Castilla y León contra el acuerdo sobre plantaciones, al entender que la limitación parcial de nuevas superficies resultaba insuficiente mientras permanecían abiertas otras vías de incremento productivo.
Rentabilidad
El respaldo de UCCL a la rebaja del cupo se acompaña de una advertencia directa sobre la rentabilidad del viticultor. La organización defiende que producir menos uva por hectárea para reforzar la calidad implica mayores exigencias en el manejo del viñedo y debe tener una compensación adecuada en el precio.
“La calidad tiene un coste. Mantener viñedos cuidados, limitar rendimientos, vendimiar en el momento adecuado y producir una uva de calidad exige rentabilidad. No se puede exigir calidad y, al mismo tiempo, presionar los precios a la baja”, subraya la organización.
La organización agraria reclama que el esfuerzo derivado de la reducción del rendimiento autorizado se reparta de forma equilibrada dentro de la cadena. A su juicio, la defensa de la calidad debe ir acompañada de precios dignos, cobertura real de los costes de producción y compromiso de las bodegas con la sostenibilidad económica del viñedo.
Bodegas
UCCL sitúa ahora el foco en la responsabilidad de las bodegas. La organización entiende que la reducción del cupo puede favorecer la diferenciación de Ribera del Duero, aunque advierte de que el impacto económico recaería de manera desproporcionada sobre los viticultores si la uva se paga por debajo de costes o con precios que no reflejan la calidad exigida.
La Denominación necesita, según la organización, una cadena más equilibrada, donde la apuesta por el prestigio se traduzca también en valor para el productor. La uva de calidad requiere inversión, mano de obra, conocimiento técnico, tratamientos, control de rendimientos y decisiones agronómicas que condicionan la rentabilidad de cada campaña.
Para UCCL, el futuro de Ribera del Duero depende de mantener viñedos vivos, explotaciones viables y agricultores profesionales capaces de sostener el territorio. La calidad del vino empieza en la parcela y necesita un sistema de precios alineado con ese principio.
Extracción
La organización plantea además que la limitación de rendimientos en viñedo se complemente con otras medidas en bodega. Entre ellas, propone estudiar la reducción del porcentaje máximo de extracción de vino, una herramienta aplicada en otras denominaciones de origen de Castilla y León y en distintas figuras de calidad de España.
Este tipo de decisiones puede contribuir a reforzar la diferenciación y la excelencia de los vinos amparados. UCCL considera que el ajuste del rendimiento en campo debe acompañarse de criterios técnicos en bodega que mantengan la coherencia de todo el proceso productivo.
La reducción del cupo por hectárea actúa sobre la cantidad de uva autorizada. Las medidas de extracción inciden sobre el volumen de vino obtenido a partir de esa uva. La combinación de ambas herramientas permitiría, según la organización, reforzar el posicionamiento de Ribera del Duero en torno a la calidad.
Futuro
UCCL considera que la decisión del Consejo Regulador debe abrir una reflexión más amplia sobre el modelo de crecimiento de la Denominación. Ordenar el potencial productivo, reforzar la promoción, defender el valor de la uva y asegurar la continuidad de los viticultores aparecen como cuestiones esenciales para garantizar el futuro del territorio vitivinícola.
La organización agraria respalda la rebaja a 6.300 kilos por hectárea porque entiende que contribuye a preservar la calidad y el prestigio de Ribera del Duero. También insiste en que la medida necesita una respuesta equilibrada de toda la cadena.
La defensa de la calidad requiere planificación, disciplina productiva y valor económico. Para UCCL, Ribera del Duero debe seguir avanzando como una denominación reconocida en los mercados nacionales e internacionales, con vinos de prestigio y con viticultores capaces de vivir dignamente de su trabajo.







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