La organización agraria pide recursos suficientes para extinguir los incendios, abastecer de agua y alimento al ganado y evaluar los daños en explotaciones de Ávila, Madrid y Castilla-La Mancha.
La Unión de Campesinos de Castilla y León ha reclamado este lunes la máxima colaboración entre las administraciones ante los incendios forestales propagados desde el pasado viernes por Castilla y León, la Comunidad de Madrid y Castilla-La Mancha, donde el fuego habría recorrido alrededor de 77.000 hectáreas y afectado a explotaciones agrícolas y ganaderas que, en algunos casos, han perdido sus recursos productivos.
UCCL considera prematuro realizar una valoración completa mientras continúan activos varios focos, aunque advierte de daños importantes en pastos, cultivos, invernaderos, instalaciones y reservas de alimento. La organización participa además en el suministro de forraje y agua para el ganado de la provincia de Ávila, en coordinación con las unidades veterinarias y las administraciones competentes.

UCCL pide medios y coordinación entre territorios
La organización agraria sostiene que la extensión de los incendios y su propagación por varias comunidades autónomas requieren una respuesta coordinada en los distintos niveles administrativos. La cooperación debe abarcar los trabajos de extinción, la protección de la población, la atención a las explotaciones y la posterior evaluación de las pérdidas.
UCCL solicita que los equipos desplegados dispongan de los recursos humanos y materiales necesarios para intervenir en las mejores condiciones posibles. La simultaneidad de los fuegos, la superficie afectada y las elevadas temperaturas han incrementado la complejidad de unos operativos que continúan activos en diferentes puntos.
La organización ha expresado su agradecimiento a la Unidad Militar de Emergencias, los bomberos forestales, la Guardia Civil, los voluntarios y el resto de profesionales que trabajan desde el viernes en las zonas afectadas. También ha pedido responsabilidad a la ciudadanía para evitar desplazamientos innecesarios, situaciones de peligro o interferencias en el acceso de los medios de emergencia.
Las explotaciones aguardan una evaluación de los daños
La superficie quemada rondaría las 77.000 hectáreas entre Castilla y León, Madrid y Castilla-La Mancha, según las estimaciones recogidas por UCCL. La organización insiste, sin embargo, en que los incendios permanecen activos y que cualquier balance deberá revisarse cuando los equipos de extinción logren estabilizar los diferentes frentes.
En la Comunidad de Madrid, el fuego ha alcanzado explotaciones y terrenos de municipios como San Martín de Valdeiglesias, Navas del Rey, Colmenar del Arroyo y Chapinería. Agricultores y ganaderos deberán comprobar el estado de sus parcelas, instalaciones, maquinaria, cercados y reservas de alimento una vez que las condiciones permitan acceder a las zonas afectadas.
Castilla-La Mancha registra igualmente daños en superficies de pasto, invernaderos y vegetación autóctona. La pérdida de áreas utilizadas para alimentar al ganado puede prolongar las consecuencias económicas durante los próximos meses, al obligar a las explotaciones a recurrir a forrajes adquiridos fuera de sus circuitos habituales.
Ávila concentra el incendio de mayor extensión
La provincia de Ávila reúne la parte más importante de la superficie afectada. UCCL cifra en alrededor de 55.000 hectáreas el terreno arrasado y presenta este episodio como el incendio de mayor extensión registrado en España, una estimación todavía provisional mientras prosiguen los trabajos sobre el terreno.
La organización llama a mantener la prudencia ante la evolución de los focos y considera cruciales las próximas horas. El viento, la temperatura, la humedad y la accesibilidad del terreno condicionarán la capacidad de los equipos para frenar el avance de las llamas y proteger los municipios, explotaciones y espacios naturales amenazados.
La evaluación posterior deberá distinguir los daños inmediatos de las consecuencias que aparecerán a medio plazo. La destrucción de pastos, cierres ganaderos, sistemas de abastecimiento y zonas de cultivo afecta a la continuidad diaria de las explotaciones, incluso cuando los animales y las instalaciones principales han podido salvarse.
Forraje y agua para el ganado de los municipios afectados
Las organizaciones territoriales integradas en UCCL han trabajado durante el fin de semana para canalizar el suministro de alimento al ganado. En Castilla y León, las necesidades de agua y forraje se comunican a través de las unidades veterinarias, que recopilan las peticiones y coordinan la distribución en función de la situación de cada explotación.
Durante la mañana se han realizado descargas de forraje en Burgohondo, El Tiemblo y Navalmoral de la Sierra. Estas entregas buscan atender a ganaderías que han perdido pastos, reservas o acceso a sus puntos habituales de alimentación debido al fuego, las evacuaciones o las restricciones de circulación.
UCCL ha pedido a todos los productores afectados que se dirijan a la unidad veterinaria correspondiente para trasladar los daños sufridos y las necesidades urgentes de sus animales. Esta comunicación permitirá ordenar el reparto de recursos y conocer con mayor precisión la situación del sector en cada municipio.
Una emergencia que continúa después del fuego
La alimentación y el abastecimiento de agua constituyen las necesidades más inmediatas, pero la recuperación de las ganaderías requerirá actuaciones adicionales. La pérdida de pastizales puede obligar a modificar durante meses el manejo de los rebaños y aumentar los costes de alimentación, transporte y alojamiento.
Las explotaciones deberán comprobar también el estado de caminos, cerramientos, naves, depósitos, conducciones y equipos. La afección a cualquiera de estos elementos puede impedir el regreso de los animales o limitar el funcionamiento ordinario de la actividad, incluso en parcelas donde las llamas no hayan destruido todas las instalaciones.
La organización considera que el balance final deberá recoger tanto las pérdidas directas como los gastos derivados del mantenimiento de la producción. El suministro de alimento, la reparación de infraestructuras y la recuperación de superficies productivas determinarán la viabilidad de las explotaciones más perjudicadas.
UCCL plantea revisar la gestión agraria y forestal
La organización agraria sostiene que, una vez controlada la emergencia, será necesario analizar las políticas agrarias, forestales y medioambientales aplicadas en el territorio. UCCL considera que determinadas limitaciones dificultan la realización de trabajos tradicionales de mantenimiento en montes y parcelas.
La limpieza de vegetación, el aprovechamiento ganadero, la extracción de biomasa y el mantenimiento de caminos pueden reducir la acumulación de combustible vegetal. Estas actuaciones requieren planificación, continuidad y procedimientos administrativos que permitan ejecutarlas dentro de los periodos más adecuados.
UCCL sitúa este debate en un contexto de temperaturas cada vez más elevadas y episodios de sequedad que incrementan el riesgo de propagación. La organización defiende que la prevención debe incorporar el conocimiento de agricultores, ganaderos y habitantes de las zonas rurales, por su experiencia directa en el manejo del territorio.
La evaluación de los incendios deberá comenzar cuando las condiciones de seguridad permitan acceder a las explotaciones. Hasta entonces, la prioridad permanece centrada en la extinción, la protección de la población y la atención a los animales que han perdido sus fuentes de agua y alimento.








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