La Fundación Carlos Moro de Matarromera y ATA seleccionarán tres proyectos rurales innovadores y sostenibles. El ganador recibirá 6.000 euros y servicios profesionales valorados en 33.500 euros.
La Fundación Carlos Moro de Matarromera, en colaboración con la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos, ha abierto este 28 de julio la quinta convocatoria de los Premios Emprendes, dirigida a proyectos empresariales innovadores y sostenibles desarrollados en el medio rural español. Las candidaturas podrán presentarse hasta el 17 de noviembre de 2026 a través de la página web de la entidad organizadora.
El certamen elegirá un proyecto ganador y dos finalistas, que accederán a formación, asesoramiento empresarial, acompañamiento financiero, análisis de su presencia digital y encuentros con inversores y profesionales. El primer premio está valorado en 39.500 euros, aunque únicamente 6.000 euros corresponden a una aportación económica directa; el resto se articula mediante servicios especializados.

Los premios buscan proyectos con impacto rural
La convocatoria está orientada a emprendedores cuyas iniciativas contribuyan al desarrollo económico, social o medioambiental de las áreas rurales. Los participantes deberán explicar la viabilidad de su modelo, sus posibilidades de crecimiento, su grado de innovación y la repercusión prevista en las comunidades donde desarrollan su actividad.
El dossier de candidatura deberá recoger tanto las características del producto o servicio como su capacidad para crear empleo, generar actividad económica y aportar soluciones vinculadas al territorio. La organización valorará también la sostenibilidad del proyecto y sus posibilidades de mantenerse y crecer a medio plazo.
Los Premios Emprendes se plantean como una herramienta de apoyo a iniciativas que encuentran en los municipios rurales un espacio para producir, prestar servicios o introducir nuevas tecnologías. El certamen incorpora así una visión del emprendimiento ligada a la continuidad demográfica y económica de los pueblos.
El ganador recibirá 6.000 euros y asesoramiento
El proyecto ganador obtendrá un paquete valorado en 39.500 euros. La dotación comprende un cheque de 6.000 euros, asesoramiento pro bono de PwC valorado en 25.000 euros, servicios de Mapfre por un importe estimado de 5.000 euros y la participación en el Proyecto Invierte de EAE Business School, cuantificada en 3.500 euros.
La estructura del premio concede mayor peso al acompañamiento técnico que a la financiación directa. Los servicios están destinados a revisar la estrategia empresarial, mejorar la gestión, preparar el acceso a inversión y reforzar determinados ámbitos jurídicos, financieros o comerciales.
El apoyo profesional puede resultar especialmente relevante para empresas rurales en fase inicial o de crecimiento, que con frecuencia disponen de conocimientos técnicos sobre su actividad, aunque cuentan con menos recursos para contratar consultoría especializada.
Tres proyectos accederán al programa de apoyo
El ganador y los dos finalistas recibirán durante doce meses los servicios vinculados a la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos, además de asesoramiento por parte de sus profesionales.
PwC proporcionará mentoría especializada, mientras que EAE Business School ofrecerá consultoría y acceso a su ecosistema empresarial. Pixel Innova realizará un diagnóstico de los activos digitales y de la presencia en internet de cada iniciativa.
Iberaval prestará asesoramiento financiero y apoyo para identificar ayudas, y Mapfre aportará servicios relacionados con el aseguramiento y la contratación. Los tres proyectos seleccionados podrán participar gratuitamente en los encuentros de Startup Olé previstos en Salamanca, Miami y Marbella.
Las candidaturas permanecerán abiertas hasta noviembre
El plazo comenzó el 28 de julio y concluirá el 17 de noviembre de 2026. Las personas interesadas deberán consultar las bases y formalizar la inscripción mediante los canales habilitados por la Fundación Carlos Moro de Matarromera.
La documentación tendrá que presentar de forma detallada la actividad desarrollada, el problema que pretende resolver, el mercado al que se dirige y los recursos necesarios para consolidar el proyecto. También deberá argumentar su escalabilidad y la aportación realizada al municipio o comarca donde opera.
La evaluación atenderá al valor económico y social generado, además de a las características del producto. Este enfoque permite valorar iniciativas de distintos sectores, siempre que mantengan una relación efectiva con el medio rural y acrediten posibilidades de desarrollo.
Paloma Moro Dirksen, patrona de la Fundación y coordinadora de los premios, ha señalado que la convocatoria busca «seguir dando visibilidad a emprendedores que, desde el medio rural, están demostrando que la innovación, la sostenibilidad y la generación de empleo pueden convertirse en motores de transformación para nuestros territorios».
Innovación y empleo frente a la despoblación
La quinta edición sitúa el emprendimiento dentro de las estrategias destinadas a mantener actividad económica y población en los municipios. La creación de empresas puede generar empleo directo, abrir oportunidades profesionales y ampliar los servicios disponibles para residentes y otras compañías.
Su impacto depende, sin embargo, de factores como la conectividad, el acceso a financiación, la disponibilidad de suelo o instalaciones y la existencia de profesionales cualificados. El acompañamiento empresarial puede ayudar a ordenar el crecimiento, aunque la continuidad de los proyectos exige también condiciones territoriales adecuadas.
La convocatoria incluye la sostenibilidad en sus dimensiones ambiental, económica y social. Los proyectos deberán demostrar que su actividad puede mantenerse, utilizar los recursos de manera responsable y aportar valor más allá de una fase inicial o de una ayuda concreta.
La tecnología amplía las posibilidades del medio rural
Las ediciones anteriores han reconocido iniciativas agroalimentarias y proyectos tecnológicos vinculados al territorio. Esta diversidad refleja la ampliación de los sectores desde los que puede abordarse el emprendimiento rural.
La digitalización facilita la comercialización fuera del entorno inmediato, permite prestar servicios a distancia y mejora la gestión de actividades tradicionales. Al mismo tiempo, la tecnología puede aplicarse a la trazabilidad, la conservación de alimentos, la reducción de residuos o la certificación del origen de los productos.
La convocatoria admite así modelos asentados en recursos locales y otros que utilizan el medio rural como base para desarrollar soluciones con mercados más amplios.
Miel79 ganó la cuarta edición
La empresa vallisoletana Miel79 obtuvo el primer premio en la edición anterior. El proyecto, fundado por Óscar Gato, desarrolla su actividad en el sector apícola y fue seleccionado por delante de Natursnacks y Vinok, que ocuparon las posiciones de finalistas.
Gato ha explicado que el certamen les proporcionó «una formación muy específica en cuestiones importantes que han hecho que podamos mejorar nuestro proyecto». El emprendedor ha considerado que el reconocimiento confirmó la evolución seguida por la empresa.
Natursnacks, creada por Sandra de Blas en Valladolid, se dedica desde 2013 a la elaboración de frutas y verduras deshidratadas para prolongar su conservación. La propuesta combina transformación agroalimentaria y aprovechamiento de materias primas vegetales.
Vinok, fundada por Juan Pablo Izquierdo y asentada en Palencia, aplica tecnologías como blockchain y comunicación inalámbrica NFC a la autenticación del vino. Su sistema busca reforzar la trazabilidad y facilitar la comprobación de la identidad del producto.
Una convocatoria con participación castellana y leonesa
La procedencia de los tres proyectos reconocidos en la edición anterior muestra el peso de Castilla y León dentro del certamen. Valladolid y Palencia aportaron iniciativas relacionadas con la apicultura, la transformación alimentaria y la tecnología aplicada al vino.
La Fundación Carlos Moro de Matarromera tiene su origen también en Castilla y León. Fue creada en 2011 como una organización sin ánimo de lucro orientada a la innovación, la sostenibilidad y el desarrollo empresarial en las áreas rurales.
La entidad está vinculada a Carlos Moro, fundador de un grupo vitivinícola con bodegas presentes en siete denominaciones de origen españolas y con actividad en territorios como Ribera del Duero, Rueda, Cigales, Toro, Rioja, Ribeiro y Rías Baixas.
La quinta edición amplía ahora la búsqueda de proyectos al conjunto del medio rural español. El proceso permanecerá abierto durante más de tres meses antes de la evaluación y selección de las tres iniciativas que accederán al programa de apoyo.








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