Cooperativas alerta sobre el uso de reclamos territoriales en leche importada y exige mayor claridad en el etiquetado

Un estudio optimiza la concentración del virus de la gripe aviar en muestras lácteas y el muestreo de superficies de ordeño. La investigación refuerza la vigilancia epidemiológica, aunque sus resultados proceden de ensayos experimentales con virus inactivado.

Un equipo del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos del CSIC ha desarrollado en Valencia nuevos procedimientos para detectar con mayor sensibilidad el material genético del virus de la gripe aviar H5N1 en leche y superficies de explotaciones lecheras. El estudio, publicado en junio de 2026 en Frontiers in Microbiology, busca mejorar la vigilancia tras la aparición del virus en ganado bovino de Estados Unidos desde 2024.

El trabajo ha optimizado un sistema capaz de concentrar partículas virales presentes en grandes volúmenes de leche antes de aplicar técnicas moleculares. También ha comparado distintos métodos para recoger muestras en acero inoxidable y silicona, dos materiales habituales en los equipos de ordeño. Los avances no modifican las recomendaciones de consumo: la pasteurización inactiva el virus y la leche tratada térmicamente mantiene sus garantías de seguridad.

El suero lácteo es un subproducto obtenido de la coagulación de la leche durante la elaboración de queso. / Quesería la Antigua de Fuentesauco.

La leche plantea dificultades para detectar concentraciones bajas

La leche contiene grasas, proteínas, lactosa, calcio y otras sustancias que pueden interferir en la extracción del material genético y en las pruebas moleculares. Esta complejidad dificulta la localización de un virus cuando aparece en cantidades reducidas, especialmente en muestras de gran volumen procedentes de tanques de almacenamiento.

El laboratorio de Virología Ambiental y Seguridad Alimentaria del IATA-CSIC ha ensayado un procedimiento basado en cloruro de aluminio. Este compuesto favorece la agregación y precipitación de las partículas virales, lo que permite concentrarlas antes de extraer su ARN y analizarlo mediante una reacción en cadena de la polimerasa con transcripción inversa, conocida como RT-qPCR.

«Uno de los principales retos es que la leche es una matriz compleja que dificulta la detección de virus cuando están presentes en bajas concentraciones. Nuestro método permite mejorar la recuperación y aumentar la sensibilidad analítica», explica Gloria Sánchez, investigadora del grupo VISAFELab y directora del estudio.

El cloruro de aluminio concentra las partículas virales

El procedimiento parte de muestras de 200 mililitros de leche, cuyo pH se ajusta antes de añadir cloruro de aluminio. La formación de un precipitado permite agrupar las partículas virales y separarlas mediante centrifugación. El material concentrado se somete después a una extracción de ácidos nucleicos con partículas magnéticas.

La investigación ha probado el sistema en leche cruda, pasteurizada y sometida a tratamiento UHT. En el caso del H5N1 inactivado, la recuperación media del material genético alcanzó el 22,46 % en leche pasteurizada y el 17,22 % en leche cruda. Los valores superan el mínimo establecido en el protocolo internacional utilizado como referencia para el análisis de virus en alimentos.

El método alcanzó un límite de detección del 95 % de 12.000 copias genómicas por litro en leche cruda y de 310.000 copias por litro en leche pasteurizada. Las diferencias muestran que la composición y el tratamiento de cada matriz influyen en el rendimiento analítico y obligan a ajustar los protocolos al tipo de muestra examinado.

Detectar ARN no significa encontrar un virus infeccioso

La RT-qPCR identifica y cuantifica fragmentos del material genético viral, pero no determina por sí sola si las partículas conservan capacidad para infectar. El ARN puede permanecer en una muestra después de que el virus haya perdido su viabilidad por efecto de la temperatura u otros tratamientos.

Esta distinción resulta esencial para interpretar los resultados obtenidos en leche pasteurizada. La detección de restos genéticos no equivale a la presencia de virus activo ni implica que el producto pueda transmitir la enfermedad. Los estudios disponibles indican que los tratamientos térmicos empleados por la industria inactivan eficazmente el H5N1.

El análisis molecular resulta útil para vigilar la circulación del patógeno, localizar explotaciones potencialmente afectadas y seleccionar muestras que necesiten pruebas adicionales. La infectividad debe confirmarse mediante cultivos celulares, huevos embrionados u otros procedimientos capaces de demostrar que el virus mantiene su capacidad de replicación.

El platino ofrece resultados limitados sobre la infectividad

El equipo ha evaluado varios tratamientos previos a la RT-qPCR para intentar diferenciar las partículas intactas de aquellas destruidas o inactivadas. Los investigadores compararon propidio monoazida, un agente de entrecruzamiento y cloruro de platino.

El cloruro de platino consiguió los mejores resultados al bloquear el material genético procedente de virus dañados, pero solo funcionó con suficiente eficacia después de someter las muestras a una inactivación extrema de 99 grados durante cinco minutos. Esta condición limita su utilización rutinaria para evaluar la infectividad en leche y entornos productivos.

El tratamiento puede ayudar a eliminar ARN libre y reducir el número de muestras que deben someterse a comprobaciones más complejas. Sin embargo, los autores consideran que todavía no sustituye a los procedimientos biológicos empleados para confirmar si una partícula viral conserva capacidad infecciosa.

La vigilancia requiere interpretar correctamente los positivos

Un resultado positivo mediante RT-qPCR debe leerse dentro de su contexto. Puede indicar la presencia de virus intacto, partículas deterioradas o fragmentos genéticos residuales. La técnica aporta una elevada sensibilidad, pero necesita complementarse con información epidemiológica y pruebas de viabilidad cuando se pretende valorar el riesgo de transmisión.

Esta cautela resulta especialmente relevante en productos sometidos a pasteurización. La permanencia del ARN después del tratamiento térmico puede producir resultados moleculares positivos aunque la capacidad infecciosa haya desaparecido.

El trabajo del IATA mejora la detección inicial y la homogeneidad de los análisis, pero no convierte la RT-qPCR en una prueba directa de infectividad. Los investigadores señalan esta limitación como uno de los principales ámbitos que deberán abordar futuros desarrollos.

Los hisopos mejoran el muestreo de los equipos de ordeño

La investigación ha analizado también la recuperación del virus en superficies de acero inoxidable y silicona, materiales presentes en tuberías, conducciones, juntas y otros componentes de las instalaciones lecheras.

El equipo comparó un sistema basado en esponjas comerciales con otro que emplea hisopos y una solución salina, adaptado de un protocolo internacional para la detección de virus en alimentos. El segundo procedimiento recuperó una mayor cantidad de material viral, especialmente en acero inoxidable y silicona.

La eficacia varió según el material examinado y la sustancia en la que se encontraba suspendido el virus. Las muestras mezcladas con leche presentaron un comportamiento diferente al observado con otras matrices, lo que confirma la necesidad de diseñar estrategias específicas para las condiciones reales de cada explotación.

«Las superficies de las granjas pueden actuar como reservorios temporales del virus. Disponer de métodos estandarizados y eficaces de muestreo es esencial para la detección temprana y la prevención de la propagación», señala Alba Pérez-Cataluña, investigadora del IATA-CSIC y codirectora del estudio.

La vigilancia ambiental amplía el control en las granjas

El análisis de superficies complementa las pruebas realizadas sobre animales y leche. La detección de material genético en equipos de ordeño puede advertir de contaminación ambiental y orientar la toma de nuevas muestras antes de que aparezcan signos clínicos evidentes o se extienda el problema dentro de la explotación.

Los protocolos estandarizados facilitan además la comparación de resultados entre laboratorios, granjas y territorios. Un método reproducible permite conocer si las diferencias observadas responden a la situación epidemiológica o a variaciones introducidas durante la recogida y el procesamiento de las muestras.

La vigilancia ambiental puede contribuir a localizar puntos críticos, reforzar la limpieza y ajustar las medidas de bioseguridad. También ofrece información sobre la posible exposición de trabajadores, animales y equipos a materiales contaminados, aunque la presencia de ARN tampoco demuestra por sí sola que exista virus viable sobre la superficie.

El estudio utiliza muestras inoculadas experimentalmente

Los ensayos se han realizado con leche y superficies contaminadas de manera controlada en el laboratorio. Para estudiar el H5N1, los científicos emplearon una cepa previamente inactivada mediante calor, una medida necesaria para desarrollar el trabajo bajo condiciones experimentales seguras.

Esta metodología permite comparar procedimientos y conocer su sensibilidad, pero no reproduce por completo la variabilidad de una muestra tomada en una explotación afectada. La composición de la leche, el tiempo transcurrido desde la contaminación, la temperatura, la limpieza de las instalaciones y el estado de las partículas pueden alterar la recuperación del virus.

Los propios autores señalan como principal limitación el uso de leche inoculada artificialmente con H5N1 inactivado. Los métodos deberán validarse ahora con muestras de campo para comprobar su rendimiento ante las condiciones reales de una granja o una industria láctea.

Un instrumento preventivo para Europa

La aparición de H5N1 en vacas lecheras estadounidenses ha ampliado el interés científico por la capacidad del virus para infectar mamíferos y contaminar leche cruda y entornos ganaderos. El estudio español responde a la necesidad de disponer de herramientas preparadas antes de que surja una situación epidemiológica equivalente en otros territorios.

El comunicado del IATA recuerda que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria considera muy improbable la llegada del virus al ganado bovino europeo en las condiciones evaluadas. La existencia de métodos sensibles y estandarizados permite, aun así, reforzar la preparación, detectar posibles cambios y actuar con mayor rapidez ante una incidencia.

La investigación no describe un brote en explotaciones españolas ni europeas. Su finalidad consiste en mejorar la capacidad preventiva de los laboratorios y facilitar la vigilancia de un patógeno cuya expansión entre diferentes especies exige coordinación entre la sanidad animal, la salud pública, la seguridad alimentaria y la investigación ambiental.

La leche pasteurizada mantiene sus garantías de seguridad

Los métodos desarrollados buscan detectar el virus y seguir su circulación, no cuestionar la seguridad de los productos tratados térmicamente. La pasteurización reduce la capacidad infecciosa del H5N1 hasta eliminarla, aunque la prueba molecular pueda localizar fragmentos de ARN después del procesamiento.

El principal ámbito de precaución se encuentra en la leche cruda procedente de animales infectados y en la exposición profesional directa a ganado o materiales contaminados. La vigilancia reforzada permite identificar estas situaciones, aplicar medidas de control y evitar que la materia prima afectada entre en la cadena de distribución.

La combinación de concentración en leche, extracción del ARN y muestreo estandarizado de superficies proporciona una base técnica para anticipar brotes. El siguiente paso será determinar su eficacia con muestras reales y adaptar los protocolos a los programas de control sanitario de cada territorio.


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