El curso ofrecerá una visión integral sobre los sistemas de asesoramiento, abordando temas clave como la reciente reforma de la Política Agraria Común (PAC) y aspectos relevantes para el desarrollo del sector. Entre los temas que se tratarán se encuentran: Características principales del Plan Estratégico de la PAC 2023-2027. Políticas de desarrollo rural y su impacto. Fomento de la innovación y digitalización en el sector. Cuestiones medioambientales esenciales. Iniciativas del MAPA en apoyo a mujeres y jóvenes en el medio rural. Casos prácticos de asesoramiento en explotaciones. Detalles del curso Dirigido a asesores de explotaciones en activo, agricultores, técnicos de oficinas comarcales agrarias, cooperativas y otros profesionales interesados en el ámbito rural, el curso se impartirá de manera virtual los días 4, 5, 7, 11, 12 y 14 de noviembre en horario de mañana, de 9 a 15 horas. Además, los participantes podrán acceder a grabaciones y materiales disponibles las 24 horas a través de una plataforma de teleformación. Inscripciones abiertas hasta el 31 de octubre Las personas interesadas pueden formalizar su inscripción antes del 31 de octubre, a través del enlace disponible en el calendario del Plan de Formación 2024 del MAPA. ¡No pierdas esta oportunidad de capacitarte y mejorar tus conocimientos en el sector agroganadero! Este enfoque optimiza el contenido con palabras clave relevantes como "curso gratuito", "asesoramiento a explotaciones agrícolas y ganaderas", "Política Agraria Común (PAC)" y "formación continua", mejorando su visibilidad en buscadores.

La ganadería española ha reducido un 17,6 % sus emisiones de amoniaco desde 2005 y volvió a recortarlas un 2,3 % durante 2024, aunque el aumento del uso de fertilizantes nitrogenados minerales hizo que las emisiones totales de este contaminante crecieran un 1,4 % en el conjunto del país durante el último año inventariado. España emitió 453.100 toneladas de NH₃ en 2024, frente a las aproximadamente 522.000 de 2005, lo que mantiene la reducción acumulada nacional en torno al 13 %.

Los datos proceden de la edición 2026 del Inventario Nacional de Emisiones de Contaminantes Atmosféricos, que reconstruye la serie 1990-2024 y permite separar dos evoluciones diferentes dentro del sector agrario. Mientras las emisiones directamente relacionadas con la actividad ganadera continúan descendiendo, las asociadas a la fertilización mineral recuperaron terreno en 2024 después de dos campañas marcadas por el elevado precio de los abonos y, especialmente en 2023, por la sequía.

La diferencia resulta relevante porque agricultura y ganadería originan conjuntamente el 97,3 % de todo el amoniaco emitido en España. A diferencia del dióxido de carbono, el metano o el óxido nitroso, el NH₃ no se contabiliza como un gas de efecto invernadero, sino como un contaminante atmosférico. Una vez liberado puede reaccionar en la atmósfera y contribuir a formar partículas finas, además de favorecer la acidificación de los suelos y la eutrofización de los ecosistemas.

Ganadería

El descenso registrado en las explotaciones responde principalmente a la evolución de dos grandes fuentes. El Ministerio de Agricultura atribuye la mejora a la reducción de emisiones asociadas a la gestión de estiércoles y a la aplicación de fertilizantes orgánicos, apartado que incluye también las deyecciones depositadas directamente por el ganado durante el pastoreo.

El amoniaco se genera cuando el nitrógeno contenido en las deyecciones animales se transforma y volatiliza durante su permanencia en alojamientos ganaderos, almacenamiento, tratamiento o posterior utilización agrícola. La cantidad que finalmente llega a la atmósfera depende, por tanto, de varios momentos del proceso y puede reducirse actuando desde la alimentación hasta la aplicación del purín o estiércol sobre la parcela.

El propio Inventario identifica entre las razones del descenso acumulado la introducción de mejoras en la alimentación animal y técnicas de reducción durante la gestión de estiércoles, además de cambios en las prácticas de fertilización. En el caso de determinadas producciones intensivas, especialmente porcino y avicultura, la implantación progresiva de Mejores Técnicas Disponibles ha permitido incorporar sistemas dirigidos específicamente a disminuir las pérdidas de nitrógeno.

Entre esas prácticas se encuentran el ajuste del contenido proteico de las dietas, la retirada frecuente de deyecciones, sistemas de almacenamiento que limitan la superficie expuesta, cubiertas en balsas, tratamientos específicos y técnicas de aplicación al suelo que reducen el tiempo durante el cual el purín permanece en contacto con el aire.

La ganadería ha recortado un 17,6 % sus emisiones desde 2005, pero agricultura y ganadería siguen generando conjuntamente el 97,3 % del amoniaco que España libera a la atmósfera.

Inventario

Una parte importante de la mejora en el conocimiento de estas emisiones procede también de cómo se calculan.

El Sistema Español de Inventario no mide físicamente cada kilogramo de amoniaco liberado por todas las granjas del país. Las estimaciones se construyen a partir de información sobre cabañas ganaderas, excreción de nitrógeno, sistemas de alojamiento y almacenamiento, aplicación de deyecciones y factores de emisión, entre otras variables. Los métodos siguen las directrices internacionales y europeas y son revisados periódicamente.

España ha incorporado en los últimos años información individualizada sobre la utilización de Mejores Técnicas Disponibles mediante ECOGAN, el sistema en el que las explotaciones comunican datos que posteriormente validan y notifican las comunidades autónomas.

El cambio permite que el Inventario refleje con mayor precisión qué técnicas se están utilizando realmente en las explotaciones porcinas y avícolas y qué efecto tienen sobre el balance de nitrógeno. El Ministerio atribuye el avance tanto a la aplicación efectiva de esas medidas como a una información más detallada sobre su implantación.

Este matiz impide interpretar la evolución únicamente como una reducción física derivada de una menor cabaña ganadera. De hecho, las proyecciones oficiales señalan que durante parte de la serie histórica el crecimiento de especies como el porcino blanco o el vacuno no lechero presionó las emisiones al alza, mientras la aplicación de técnicas de reducción consiguió compensar una parte de ese efecto.

Fertilizantes

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La evolución de 2024 muestra precisamente que disminuir las emisiones ganaderas resulta insuficiente para garantizar por sí solo un descenso anual del amoniaco nacional.

Las emisiones totales pasaron de aproximadamente 447.000 toneladas en 2023 a 453.100 en 2024, un incremento del 1,4 %. La principal explicación se encuentra en la recuperación de la fertilización nitrogenada de los cultivos y, dentro de ella, en un mayor consumo de urea.

El comportamiento de los dos años anteriores había sido excepcional. El encarecimiento de los fertilizantes después de la invasión rusa de Ucrania redujo su utilización durante 2022 y parte de 2023, mientras la fuerte sequía de esta última campaña limitó las expectativas de cosecha y, con ellas, la cantidad aplicada por los agricultores.

La producción española de cereales cayó entonces hasta unos 11,2 millones de toneladas, un 44 % por debajo de la media de los ejercicios anteriores, según Agricultura. Con mejores condiciones hídricas y unos precios de los abonos más estabilizados, la cosecha cerealista superó los 20 millones de toneladas en 2024 y volvió a crecer la demanda de fertilizantes. Ese mayor aporte de nitrógeno tuvo su reflejo en las emisiones.

La relación muestra además por qué las variaciones anuales del amoniaco necesitan interpretarse junto a las condiciones agronómicas. Un año de sequía puede reducir las emisiones porque disminuye la fertilización, aunque ese descenso proceda de una mala cosecha y no de una mejora tecnológica permanente.

Objetivos

España mantiene pese al repunte de 2024 el cumplimiento de la Directiva europea de Techos Nacionales de Emisión.

La norma establece para el país una reducción del 3 % de las emisiones de amoniaco respecto a 2005 durante cada año del periodo 2020-2029. Desde 2030, el compromiso aumenta hasta el 16 %.

Con una disminución nacional acumulada cercana al 13 %, España supera ampliamente el objetivo exigible actualmente, aunque todavía tendrá que avanzar alrededor de tres puntos adicionales para cumplir el compromiso que comenzará a aplicarse a partir de 2030.

La distancia entre ambos objetivos permite matizar la afirmación de que la reducción actual multiplica por cuatro la exigencia europea. Lo hace respecto al compromiso del 3 % vigente hasta 2029, mientras el siguiente escalón será sensiblemente más exigente.

El Inventario muestra además que el amoniaco ha resultado más difícil de reducir que otros grandes contaminantes atmosféricos. Desde 1990, las emisiones españolas de NH₃ han descendido un 15,2 %, mientras otros contaminantes han registrado recortes mucho mayores gracias a las transformaciones experimentadas por transporte, industria y generación eléctrica.

Aire

Esa dificultad tampoco es exclusiva de España. Más del 90 % del amoniaco emitido en la Unión Europea tiene origen agrario. La Comisión Europea atribuye aproximadamente tres cuartas partes a los estiércoles ganaderos y alrededor de una quinta parte a los fertilizantes minerales.

La prioridad ambiental deriva de lo que ocurre después de la emisión. El NH₃ puede desplazarse y depositarse sobre ecosistemas, aportar un exceso de nitrógeno y modificar las condiciones químicas de suelos y aguas. En la atmósfera también reacciona con otros contaminantes para generar partículas secundarias que incrementan la concentración de material particulado fino.

Reducirlo implica, por tanto, actuar sobre la eficiencia del nitrógeno. El mismo nitrógeno que se pierde en forma de amoniaco deja de estar disponible como nutriente, de manera que una utilización más precisa de estiércoles, purines y fertilizantes puede tener al mismo tiempo efectos ambientales y agronómicos.

El balance español de 2024 refleja las dos caras de ese proceso. Las emisiones directamente ligadas a la ganadería han vuelto a disminuir, mientras la recuperación de la fertilización mineral ha elevado el total nacional. El reto para alcanzar el objetivo de 2030 pasa ahora por consolidar las mejoras realizadas dentro de las granjas y extender la reducción de pérdidas de nitrógeno también a la fertilización de los cultivos.

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