EDAVITAS25 desarrollará durante tres vendimias nuevos indicadores que combinen la actividad biológica con propiedades físicas y químicas del terreno. El proyecto reúne a Cuatro Rayas, Lallemand Bio y la Universidad de León y dispone de 817.354 euros de presupuesto cofinanciado por CDTI y fondos FEDER

La Bodega Cuatro Rayas ha puesto en marcha junto a Lallemand Bio y la Universidad de León una investigación destinada a medir con mayor precisión la salud funcional de los suelos vitícolas y convertir esa información en decisiones agronómicas aplicables al viñedo. El proyecto EDAVITAS25 trabajará hasta octubre de 2028 sobre indicadores biológicos, físicos y químicos para estudiar cómo responde el sistema suelo-planta-vino a distintas prácticas de manejo y comprobar su posible repercusión sobre la sostenibilidad de las parcelas y la calidad de la uva, con especial atención a la variedad Verdejo.
La documentación oficial publicada por los socios fija el presupuesto en 817.354 euros, ligeramente por debajo de los más de 817.800 señalados inicialmente en algunas comunicaciones sectoriales. La iniciativa está cofinanciada por CDTI Innovación y la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional dentro del Programa Plurirregional de España 2021-2027. Su periodo formal de ejecución se extiende desde el 1 de noviembre de 2025 hasta el 31 de octubre de 2028.
La investigación llega a una cuestión cada vez más relevante para la viticultura. Los análisis convencionales permiten conocer nutrientes, pH y otras propiedades del terreno, aunque describen solo una parte de un sistema donde microorganismos, materia orgánica, estructura, humedad y disponibilidad de nutrientes interactúan permanentemente. EDAVITAS25 pretende integrar varias de esas dimensiones en índices funcionales que puedan utilizarse posteriormente como herramienta de diagnóstico en las explotaciones.
Suelo
El punto de partida consiste en dejar de considerar el suelo únicamente como soporte físico de la vid y analizarlo como un ecosistema en el que los procesos biológicos intervienen en la disponibilidad de nutrientes, la transformación de la materia orgánica y la respuesta de las plantas a las condiciones ambientales.
El proyecto utilizará indicadores como carbono activo, índice proteico, respiración microbiana y relación carbono-nitrógeno, combinados con parámetros físicos y químicos. A partir de ellos, los investigadores buscarán construir índices capaces de describir el funcionamiento de distintos tipos de suelos vitícolas y comparar su evolución después de aplicar diferentes estrategias agronómicas.
La elección responde a una tendencia consolidada en la investigación edáfica. El Servicio de Conservación de Recursos Naturales de Estados Unidos incluye actualmente entre los parámetros utilizados para evaluar la salud del suelo el carbono lábil o activo, la respiración, el carbono orgánico, la estabilidad estructural y el nitrógeno potencialmente disponible. Su metodología considera que ningún parámetro aislado permite describir por completo el estado funcional de un terreno y recomienda integrar propiedades biológicas, químicas y físicas.
Esa filosofía coincide con el planteamiento de EDAVITAS25, aunque los índices definitivos deberán ser desarrollados y validados durante el proyecto y todavía no constituyen una herramienta terminada.

Microorganismos
La dimensión biológica ocupa una posición central en la investigación. La respiración del suelo permite aproximarse a la actividad de los microorganismos mediante la liberación de dióxido de carbono derivada de los procesos de descomposición y actividad biológica. Su interpretación depende de factores como humedad, temperatura, materia orgánica, aireación o disponibilidad de nutrientes, por lo que resulta especialmente útil cuando se compara la evolución de parcelas sometidas a diferentes manejos.
El carbono activo representa, por su parte, una fracción de la materia orgánica especialmente sensible a las modificaciones producidas por las prácticas agrícolas. Los protocolos internacionales de evaluación de suelos lo utilizan precisamente porque puede reaccionar a los cambios de manejo antes que las reservas totales de carbono.
El denominado índice proteico aporta información relacionada con las sustancias orgánicas nitrogenadas disponibles para microorganismos y plantas, mientras la relación entre carbono y nitrógeno permite interpretar el equilibrio entre dos elementos fundamentales para los procesos de transformación de la materia orgánica.
La investigación no pretende convertir ninguno de estos indicadores en una cifra independiente, sino relacionarlos entre sí y con el comportamiento de la vid para determinar cuáles resultan realmente útiles en condiciones vitícolas.
Parcelas
EDAVITAS25 se ha organizado en tres grandes fases técnicas. La primera consiste en identificar y seleccionar las parcelas experimentales que servirán para recoger muestras y establecer las condiciones iniciales de referencia.
El segundo bloque abordará el desarrollo de los nuevos índices funcionales. Los investigadores trabajarán con suelos de características diferentes, incluidos terrenos ácidos y básicos, para evitar que la herramienta final responda únicamente a una tipología edáfica concreta.
La tercera fase someterá esos indicadores a una prueba agronómica mediante la aplicación de enmiendas orgánico-calcáreas y bioestimulantes, comparando posteriormente cómo evolucionan las variables analizadas y qué efecto producen sobre el conjunto suelo-planta-vino.
El diseño permitirá seguir tres campañas decisivas, las vendimias de 2026, 2027 y 2028, suficiente recorrido temporal para observar tendencias y evitar que las conclusiones dependan únicamente de las condiciones meteorológicas de un solo año.
Verdejo
El proyecto adquiere una dimensión especialmente ligada a Rueda y a la variedad Verdejo por la participación de Cuatro Rayas como representante de la iniciativa.
La investigación buscará determinar si una gestión más afinada de la fertilidad biológica y funcional del suelo puede relacionarse posteriormente con variables de la planta, la uva y el vino. Entre las hipótesis planteadas figura que determinadas prácticas permitan favorecer vinos con mayor tipicidad, frescura y estabilidad, especialmente en Verdejo.
Se trata, en este punto, de objetivos de investigación y no de resultados demostrados. Los trabajos deberán establecer primero si existe una correlación suficientemente consistente entre los indicadores edáficos, la respuesta fisiológica de la vid y determinados parámetros enológicos.
Ese recorrido constituye uno de los aspectos más ambiciosos de EDAVITAS25. Medir el suelo resulta relativamente sencillo cuando se estudian variables aisladas; establecer hasta qué punto una modificación de su funcionamiento termina expresándose en la planta, la uva y finalmente el vino exige integrar datos procedentes de disciplinas diferentes.
Precisión
El propósito final es desarrollar una base de datos y una herramienta que permita pasar de recomendaciones generales a una gestión más ajustada a las condiciones concretas de cada viñedo.
Si los índices consiguen identificar diferencias funcionales entre parcelas, el viticultor podría disponer de información adicional para decidir dónde resulta necesario aportar una enmienda, en qué situaciones puede reducir una intervención o qué prácticas producen una mejora real de las funciones del suelo.
La precisión adquiere importancia tanto desde el punto de vista ambiental como económico. Aplicar productos sin conocer con suficiente detalle la respuesta del terreno puede aumentar costes sin conseguir el efecto agronómico previsto, mientras una caracterización más completa permitiría orientar los recursos hacia las parcelas que realmente los necesitan.
Cuatro Rayas define precisamente el objetivo como la creación de una herramienta “práctica, accesible y científicamente validada” capaz de facilitar las decisiones de campo y aumentar la eficiencia en el uso de los recursos.
Regeneración
La investigación incluye también prácticas asociadas a la denominada viticultura regenerativa, un concepto que reúne estrategias destinadas a mejorar o conservar funciones del suelo mediante el manejo de materia orgánica, biodiversidad y actividad biológica.
EDAVITAS25 no parte de la premisa de que cualquier actuación presentada como regenerativa resulte automáticamente beneficiosa. El propósito es precisamente medir las respuestas, comparar tratamientos y determinar qué cambios pueden acreditarse mediante indicadores reproducibles.
Esta orientación resulta relevante porque la salud edáfica depende de condiciones muy diferentes entre parcelas. Un mismo manejo puede producir respuestas distintas según textura, pH, contenido de materia orgánica, disponibilidad de agua, clima o historial de cultivo.
Los organismos especializados en salud del suelo destacan precisamente la necesidad de contar con indicadores consistentes y comparables que permitan conocer cómo cambia un terreno a lo largo del tiempo y en respuesta al manejo agrícola.
Investigación
Cuatro Rayas actúa como representante del proyecto y aporta el vínculo directo con el viñedo y la producción vitivinícola. La cooperativa mantiene desde hace años diferentes líneas de I+D ligadas a sostenibilidad, manejo agronómico y elaboración, dentro de una estrategia en la que EDAVITAS25 incorpora ahora el funcionamiento biológico del suelo como objeto central.
Lallemand Bio suma su especialización microbiológica, mientras el componente científico se completa con el Instituto de Investigación de la Viña y el Vino de la Universidad de León, que participa como centro especializado en edafología, microbiología enológica y fisiología vegetal.
El instituto leonés nació con una orientación expresamente aplicada al sector vitivinícola y entre sus objetivos figuran el desarrollo de proyectos de I+D, la transferencia de resultados y la colaboración con bodegas, viveros y empresas relacionadas con la producción agraria y enológica.
La combinación de empresa vitivinícola, especialización microbiológica y universidad permite que las mediciones de laboratorio puedan contrastarse después con su utilidad agronómica y enológica.
Sector
EDAVITAS25 cuenta asimismo con el respaldo institucional de la Federación Española del Vino y de la Plataforma Tecnológica del Vino, que han considerado el proyecto de interés científico y técnico y alineado con la Agenda Estratégica de Innovación del sector.
Ese apoyo no implica una validación previa de los resultados, que todavía deben obtenerse durante los tres años de trabajos, pero sitúa la investigación dentro de las prioridades actuales de innovación vitivinícola.
El proyecto aborda además un problema transversal a numerosas zonas productoras. Las condiciones derivadas del cambio climático aumentan la necesidad de comprender mejor la capacidad de los suelos para conservar agua, nutrientes y actividad biológica, al tiempo que bodegas y viticultores buscan reducir intervenciones innecesarias y utilizar con mayor precisión los recursos disponibles.
La respuesta de EDAVITAS25 será experimental. Durante tres vendimias deberá comprobar si los parámetros seleccionados permiten construir índices suficientemente sensibles, reproducibles y útiles para el viticultor, y si las variaciones registradas en el suelo mantienen después una relación consistente con el comportamiento de la vid y la calidad enológica.
De conseguirlo, el principal resultado no será únicamente una nueva batería de análisis. Será disponer de una forma más completa de interpretar aquello que ocurre bajo las cepas y transformar esa información en decisiones de manejo, desde la utilización de enmiendas y bioestimulantes hasta la elección de prácticas destinadas a conservar la funcionalidad del suelo.







Deja un comentario