El sector agrario español se ha construido históricamente sobre estructuras rígidas, jerarquías heredadas y una concepción del poder profundamente masculinizada. En ese marco, la mujer ha desempeñado un papel esencial en la sostenibilidad económica y social de las explotaciones, pero ha permanecido al margen de los espacios de dirección, de la titularidad formal y, en demasiadas ocasiones, del reconocimiento jurídico y profesional que le corresponde. Hoy, esa anomalía empieza a corregirse, no sin resistencias, a medida que las mujeres acceden a puestos de responsabilidad y asumen la titularidad de proyectos agrarios con plena capacidad decisoria. Ese cambio no puede leerse como una impugnación del trabajo desarrollado durante décadas por los hombres del campo, sino como una corrección necesaria de un desequilibrio histórico. La incorporación de la mujer a la dirección y a la titularidad de explotaciones no desplaza a nadie: amplía el perímetro del talento disponible y refuerza la capacidad de respuesta de un sector sometido a tensiones constantes. La igualdad efectiva, en este contexto, no es un gesto simbólico, sino una herramienta de estabilidad y de futuro. Basta observar cualquier fotografía de un consejo rector, de una mesa de negociación o de un acto institucional del sector para constatar que el cambio, aunque real, sigue siendo insuficiente. La imagen continúa dominada de forma abrumadora por hombres, que representan todavía en torno al 95 % de los puestos visibles de poder, incluso en un contexto en el que la incorporación de mujeres a la titularidad y a la dirección de explotaciones comienza a consolidarse. La transformación del medio rural exige una acción conjunta. Hombres y mujeres comparten hoy los mismos desafíos: la rentabilidad de las explotaciones, el relevo generacional, la adaptación a un marco normativo cada vez más complejo, la digitalización y la lucha contra el despoblamiento. Afrontarlos desde esquemas excluyentes no solo resulta injusto, sino también ineficaz. El liderazgo compartido, basado en la corresponsabilidad y el reconocimiento mutuo, se perfila como una de las claves para sostener el tejido productivo agrario en el largo plazo. En este proceso, las políticas públicas tienen una responsabilidad irrenunciable. No basta con apelar al cambio cultural si no se acompaña de instrumentos concretos que eliminen barreras reales. Iniciativas como la Red PAME, concebida como una red de apoyo a las mujeres en el ámbito rural y agrario, cumplen una función estratégica al facilitar acompañamiento, formación, asesoramiento y generación de redes profesionales. Su valor no reside en la retórica, sino en su capacidad para actuar sobre obstáculos persistentes como el acceso a la titularidad, a la financiación o a los espacios de toma de decisiones. Sin embargo, ninguna medida institucional será suficiente si no va acompañada de una revisión profunda de las inercias internas del propio sector. Reconocer el liderazgo femenino implica repartir responsabilidades, cuestionar prejuicios arraigados y asumir que la profesionalización del campo exige aprovechar todo su capital humano. No se trata de imponer equilibrios artificiales ni de responder a cuotas, sino de garantizar que el mérito, la capacidad y el compromiso tengan el mismo recorrido, con independencia del género. El futuro del sector agrario no puede construirse desde la exclusión ni desde la nostalgia. Incorporar a la mujer a los espacios de dirección y a la titularidad de las explotaciones no es una concesión ni un gesto correctivo: es una decisión estratégica. Una decisión que fortalece al conjunto del sector y que solo puede avanzar desde la cooperación entre hombres y mujeres, desde el respeto mutuo y desde una visión compartida de un medio rural vivo, competitivo y socialmente justo.

La comarca burgalesa del Arlanza se prepara para acoger una nueva edición de uno de los festivales culturales más singulares del panorama nacional. El Festival Internacional de Mujeres Creadoras de Castilla y León (+FIMUC) celebra su séptima edición del 28 de agosto al 7 de septiembre, con más de 30 propuestas culturales –en su mayoría gratuitas– que invitan a “volver a mirar” la creación artística desde una mirada comunitaria, cotidiana y profundamente conectada con el territorio.


Una cita consolidada con la cultura rural y comunitaria

Reconocido por el Observatorio de la Cultura como uno de los proyectos culturales más relevantes de Castilla y León en 2025, +FIMUC ha logrado consolidarse como un referente en la programación estival de la comunidad. Su propuesta no solo visibiliza el talento de las mujeres creadoras, sino que reivindica el mundo rural como un espacio vivo de innovación cultural.

Cada edición del festival constituye una afirmación colectiva de lo que las mujeres imaginan, sostienen y transforman, especialmente en contextos donde históricamente su papel ha sido invisibilizado. En 2025, el lema escogido —“Volver a mirar”— apela a una revisión poética del mundo que habitamos: detenerse, observar desde otro lugar y recuperar el valor de lo esencial.


Más de 30 propuestas: espectáculos, instalaciones, cultura comunitaria y territorio

La programación incluye visitas teatralizadas, degustaciones, espectáculos de circo, danza, teatro y música, así como instalaciones artísticas, proyectos de cultura comunitaria, arte urbano y fotografía.

Entre las propuestas más destacadas se encuentra “Tendiendo puentes al medio rural”, del artista francés Olivier Grossetête, una obra de arquitectura efímera construida con la participación de vecinas y jóvenes de Covarrubias. La pieza rememora el antiguo puente de la localidad, destruido en 1888, como metáfora de vínculo intergeneracional y transformación colectiva.


Cuatro estrenos en España y presencia internacional

Este año, el festival acoge espectáculos de más de diez países y presenta cuatro estrenos en España. Entre ellos:

  • “Aeldre”, de la artista noruega Karoline Aamas, una creación inmersiva en la naturaleza (4 de septiembre, Piélago de Covarrubias).
  • “Ma P’tit Dame”, obra reciente de la octogenaria creadora francesa Claire Heggen.
  • “Cafelina”, un espectáculo de performance pictórica protagonizado por una mujer que pinta con los pies el ave símbolo del festival.
  • El innovador video-proyecto “Covarrubias”, de producción local.

También destacan piezas como “Levita, la mujer flotante”, de la compañía neerlandesa Circusdrome, y “Le Cabaret Reversé”, un cabaret circense clásico con acrobacias y manipulación de objetos a cargo de La Fax Populaire (Francia).


Diálogos entre generaciones y cultura popular

El festival incorpora actividades transversales como charlas-degustación (kombucha, cereza de Covarrubias), juegos de rol como “Covarrubias duerme” ideado por jóvenes del municipio, y la acción colectiva “Lo que la tierra cuenta”, liderada por América Alonso, que aúna relato femenino, intervención urbana y creación comunitaria.

El programa se completa con propuestas del +CMC (Centro de Mujeres Creadoras) como “Rural Road: A contracorriente”, intervención clown itinerante, y el espectáculo “Enough”, de la compañía suiza Circo E1NZ, resultado de una residencia artística coordinada por el festival.


Más que un festival: un proceso de creación colectiva

+FIMUC no se define únicamente por su cartel, sino por el proceso previo de activación territorial que lo sustenta. Durante meses, el equipo trabaja con las comunidades locales, fomentando redes, escucha y participación activa. Como explica su directora, Cristina Izquierdo, el festival es una forma de “mirar desde el arraigo, con la tierra como aliada, y de tender puentes entre generaciones”.

El acceso a la mayoría de actividades es gratuito. Para los espectáculos con aforo limitado, los precios oscilan entre 3 y 10 euros, con prioridad en la venta para residentes de la comarca y mujeres colaboradoras del festival.


Un proyecto cultural con respaldo institucional y tejido comunitario

Impulsado por el Colectivo de Mujeres Creadoras de Castilla y León, +FIMUC cuenta con el respaldo de la Diputación de Burgos, la Junta de Castilla y León, los ayuntamientos de Covarrubias, Retuerta y Silos, y un amplio tejido de entidades sociales y educativas. Su enfoque innovador desde lo rural y su apuesta por lo comunitario lo han convertido en un modelo replicable a nivel nacional.

Toda la programación, horarios y venta de entradas están disponibles en
www.creadorascastillayleon.es

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