Cinco restauraciones realizadas en Segovia y Madrigal de las Altas Torres han permitido la ocupación de 130 nidales por vencejos.

Cinco intervenciones realizadas en edificios y murallas de Castilla y León han conservado cavidades para aves y murciélagos mediante bocatejas, mechinales y piezas integradas en las estructuras restauradas.

Las actuaciones desarrolladas en cuatro edificios históricos y un tramo de la muralla de Segovia, junto con la intervención en la Puerta de Cantalapiedra de Madrigal de las Altas Torres, han permitido que al menos 130 nidales sean ocupados por vencejos durante la temporada reproductora de 2026.

Los resultados forman parte de un estudio de GREFA sobre siete restauraciones realizadas desde 2022 en Castilla y León, Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid. En conjunto, los trabajos han incorporado 850 cavidades y refugios para fauna urbana, de los que 193 han sido utilizados por vencejos este año.

La investigación muestra que las obras en cubiertas, murallas y edificios históricos pueden conservar los lugares de reproducción de estas aves cuando las medidas se incorporan al proyecto o se adaptan durante su ejecución. Las soluciones empleadas comprenden bocatejas, antiguos mechinales, agujales, ladrillos y piezas cerámicas diseñadas para cada construcción.

Cinco restauraciones realizadas en Segovia y Madrigal de las Altas Torres han permitido la ocupación de 130 nidales por vencejos.
La restauración de la muralla de Segovia integra refugios para vencejos y gorriones

Segovia concentra cuatro intervenciones

La ciudad de Segovia reúne cuatro de las siete actuaciones examinadas. Los trabajos se han desarrollado en la iglesia de San Esteban, el Torreón de Lozoya, el Palacio de los Condes de Alpuente y varios tramos de la muralla.

Estos edificios suman 97 nidales ocupados por vencejos durante 2026. También se han localizado gorriones, estorninos, colirrojos tizones, aviones roqueros, chovas piquirrojas y un murciélago.

Las cifras reflejan resultados diferentes según el tipo de edificio, la antigüedad de la intervención y la disponibilidad previa de cavidades. En algunos inmuebles, la ocupación ha superado el número de parejas detectadas antes de las obras.

Cinco restauraciones realizadas en Segovia y Madrigal de las Altas Torres han permitido la ocupación de 130 nidales por vencejos.
La iglesia de San Esteban de Segovia conserva 37 nidales ocupados por vencejos

San Esteban alcanza 37 bocatejas ocupadas

La intervención en la iglesia de San Esteban se ejecutó durante 2023 y 2024. La restauración incorporó 80 bocatejas preparadas para que las aves pudieran acceder al espacio situado bajo la cubierta sin comprometer la protección del tejado.

El censo de 2026 ha localizado vencejos en 37 de estas cavidades. También se han observado nidos de colirrojo tizón, avión roquero y chova piquirroja, aunque la información difundida no precisa cuántos corresponden a cada especie.

GREFA destaca que el número de parejas de vencejo es ahora superior al registrado antes de la intervención. El resultado indica que una restauración puede conservar una colonia preexistente y ampliar la disponibilidad de lugares adecuados para criar.

El Torreón de Lozoya duplica sus cavidades utilizadas

La restauración del Torreón de Lozoya incorporó en 2024 un total de 13 bocatejas. Once de ellas pueden observarse desde el exterior y diez han sido ocupadas por vencejos durante la actual temporada reproductora.

Antes de la obra se habían identificado aproximadamente cinco huecos utilizados por la especie. La ocupación registrada en 2026 duplica aquella cifra, aunque la comparación debe interpretarse teniendo en cuenta las diferencias entre el censo previo y el seguimiento posterior.

Las cavidades se integraron en la cubierta para mantener su apariencia y permitir la entrada de las aves. Esta solución evita instalar cajas externas y aprovecha la propia estructura del edificio como lugar de nidificación.

El Palacio de Alpuente registra la mayor ocupación proporcional

El Palacio de los Condes de Alpuente presenta el porcentaje de utilización más elevado entre las intervenciones detalladas. De los 31 nidales creados en las bocatejas durante 2026, 28 han sido ocupados por vencejos.

También se ha localizado un murciélago y un estornino en las cavidades incorporadas. En las zonas del edificio que quedaron fuera de la actuación se han contabilizado otros diez nidos naturales de vencejo.

El censo previo a la restauración había detectado seis nidos en la antigua cubierta. La respuesta observada durante el primer año muestra una rápida aceptación de las nuevas entradas, aunque el seguimiento durante próximas temporadas permitirá conocer si esa ocupación se mantiene.

La muralla conserva huecos durante una obra en marcha

La intervención promovida por el Ayuntamiento de Segovia en la muralla continúa actualmente en ejecución. El proyecto contempla 143 refugios repartidos por las zonas restauradas.

El seguimiento se ha concentrado por ahora en un primer tramo con 57 nidales disponibles. Durante la primavera se han contabilizado 22 cavidades ocupadas por vencejos y otras doce utilizadas por gorriones.

Este caso demuestra que la protección de la fauna puede incorporarse mientras la restauración permanece abierta. La identificación previa de las colonias y la coordinación con los responsables de la obra permiten seleccionar los huecos que deben conservarse o reproducirse.

La continuidad del proyecto permitirá comprobar la ocupación de los restantes nidales a medida que concluyan los distintos tramos.

Madrigal transforma los huecos de la muralla

La actuación más antigua de las desarrolladas en Castilla y León corresponde a la Puerta de Cantalapiedra, en Madrigal de las Altas Torres. Los trabajos se llevaron a cabo en 2022 dentro de una intervención más amplia sobre la muralla de la localidad abulense.

El estudio se ha centrado en 110 antiguos mechinales y agujales de esta puerta. Muchas de estas oquedades eran utilizadas anteriormente por palomas y fueron adaptadas para facilitar la entrada de especies protegidas de menor tamaño.

En 2026 se han contabilizado 33 vencejos, cuatro gorriones, un estornino y un colirrojo tizón. La transformación ha permitido mantener el aspecto exterior de la construcción y recuperar parte de su función como refugio para la fauna.

La utilización de huecos ya existentes reduce la necesidad de añadir estructuras visibles. También permite conservar elementos vinculados con los antiguos procesos constructivos, como los mechinales empleados para colocar andamios.

Castilla y León suma al menos 130 parejas de vencejo

Los datos de las cinco intervenciones castellanas y leonesas incluidas en el estudio permiten contabilizar 130 nidales ocupados por vencejos.

IntervenciónNidales ocupados por vencejos
Iglesia de San Esteban37
Torreón de Lozoya10
Palacio de los Condes de Alpuente28
Muralla de Segovia22
Puerta de Cantalapiedra33
Total130

Además de los vencejos, el seguimiento ha confirmado la presencia de al menos 16 gorriones, dos estorninos, un colirrojo tizón y un murciélago en estas intervenciones. La iglesia de San Esteban alberga también avión roquero y chova piquirroja, aunque la documentación no ofrece cifras desglosadas.

El resultado de Castilla y León representa más de dos tercios de los 193 nidales de vencejo ocupados en el conjunto de los siete casos analizados.

Toledo y Chinchón completan el estudio

La investigación también incluye la muralla situada junto al Puente de San Martín, en Toledo, y la ermita del Rosario de Chinchón.

En Toledo se han construido más de 200 nidales distribuidos por cinco tramos de muralla, aunque el censo se ha concentrado en una zona con 45 cavidades. Quince han sido ocupadas por vencejos y siete por gorriones.

La ermita del Rosario incorporó 265 bocatejas adaptadas durante las obras realizadas en 2023. El seguimiento de 2026 ha localizado 48 ocupadas por vencejos y otros 41 nidos naturales en zonas de la cubierta que no fueron objeto de intervención.

La comparación entre ambos tipos de cavidad permite observar que las soluciones nuevas pueden convivir con los refugios históricos cuando la obra conserva parte de la estructura original.

Las rehabilitaciones pueden eliminar lugares de cría

Los vencejos utilizan grietas, tejas, aleros y cavidades situadas en edificios para reproducirse. Su dependencia de estas estructuras hace que las obras de rehabilitación puedan reducir los lugares disponibles cuando se sellan todos los huecos.

Las actuaciones energéticas y las reparaciones de cubiertas tienden a cerrar juntas y cámaras que durante años han servido de refugio. La pérdida puede pasar inadvertida cuando la presencia de las aves no se estudia antes de comenzar los trabajos.

El vencejo común es una especie protegida por la normativa estatal y europea. Las colonias reproductoras y sus nidos deben ser tenidos en cuenta durante la planificación y ejecución de las obras.

Carlos Cuéllar, técnico de biodiversidad urbana de GREFA, señala que sin estas medidas “habrían desaparecido colonias enteras de vencejo común”, especialmente en edificios cuyas cubiertas han sido desmontadas o sustituidas.

Bocatejas y piezas cerámicas adaptadas a cada edificio

Las soluciones aplicadas se han diseñado según las características de cada inmueble. Las bocatejas permiten mantener una entrada desde el exterior hacia el espacio situado bajo la cubierta, donde las aves construyen el nido.

En murallas y paramentos se han aprovechado mechinales y agujales existentes o se han incorporado ladrillos y piezas cerámicas con cámaras interiores. Las dimensiones de la entrada pueden ajustarse para favorecer a determinadas especies y limitar el acceso de palomas.

Estas medidas presentan un coste reducido cuando se incluyen desde el diseño del proyecto. Su incorporación durante una obra ya iniciada también resulta posible, aunque requiere revisar las soluciones constructivas y coordinar a arquitectos, responsables patrimoniales, empresas y especialistas en fauna.

El objetivo consiste en integrar los refugios dentro de la estructura para que cumplan su función sin alterar los valores arquitectónicos del inmueble.

Un seguimiento digital para futuras actuaciones

El estudio ha servido también para desarrollar una aplicación destinada a realizar censos de biodiversidad urbana.

La herramienta permitirá registrar la ubicación de los nidales, las especies que los ocupan y la evolución de cada intervención. Esta información facilitará la comparación entre temporadas y la coordinación de administraciones, técnicos y organizaciones conservacionistas.

El seguimiento resulta necesario porque una cavidad puede permanecer vacía durante los primeros años antes de ser localizada por las aves. También permite detectar daños, obstrucciones o problemas derivados del mantenimiento del edificio.

La ocupación observada en 2026 ofrece una primera evaluación de los trabajos, pero la continuidad de los censos determinará su eficacia a medio plazo.

Las soluciones pueden trasladarse a edificios nuevos

Las técnicas analizadas no se limitan al patrimonio histórico. GREFA ha incorporado diez nidales para vencejos en el peto de seguridad del nuevo auditorio municipal de Illescas, en Toledo, actualmente en construcción.

La actuación muestra que las cavidades pueden integrarse en edificaciones contemporáneas sin necesidad de reproducir tejas, mechinales o elementos tradicionales.

La planificación previa permite seleccionar la orientación, la altura y el diseño de los accesos antes de cerrar fachadas y cubiertas. Esta fórmula reduce posteriores modificaciones y facilita que los refugios formen parte de la propia construcción.

GREFA pide incorporar la biodiversidad a la edificación

Los resultados han llevado a la organización a reclamar una actualización del Código Técnico de la Edificación para establecer criterios comunes sobre la conservación de fauna en obras públicas.

La propuesta plantea que las medidas se definan desde la fase de diseño y con la intervención de profesionales especializados. Su aplicación evitaría que cada proyecto dependa exclusivamente de actuaciones voluntarias o de decisiones adoptadas cuando la obra ya está en marcha.

El estudio no evalúa el coste total de los 850 nidales ni compara las soluciones utilizadas con proyectos donde no se adoptaron medidas. Sus resultados documentan, en cambio, la ocupación real de cavidades incorporadas a siete restauraciones y muestran que aves y murciélagos pueden seguir utilizando los edificios después de su rehabilitación.


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