La Colección Martín-Pérez muestra 16 conjuntos de indumentaria y joyería de distintas comarcas leonesas, mientras que Juan Cruz Silva Naveros reúne más de 200 instrumentos vinculados a la música popular española. Ambas muestras, de entrada gratuita, permanecerán abiertas hasta el 13 de septiembre.

El Palacio de Garcigrande de Salamanca ha abierto este jueves 27 de agosto dos exposiciones de folclore dedicadas a la indumentaria, la joyería y la música tradicional, inauguradas por la concejala de Festejos y Tradiciones, Carmen Seguín, dentro de la programación del V Festival Internacional de Folclore Ciudad de Salamanca. Las muestras podrán visitarse gratuitamente hasta el 13 de septiembre y reúnen fondos de la Colección Martín-Pérez y de Juan Cruz Silva Naveros.
La propuesta permite abordar dos dimensiones complementarias de la cultura tradicional. La primera reconstruye, mediante prendas, joyas y complementos, las formas de vestir que han identificado durante generaciones diferentes territorios de la provincia de León. La segunda documenta la diversidad de los recursos sonoros empleados en la música popular española, desde objetos cotidianos incorporados a la percusión hasta instrumentos construidos específicamente para la interpretación musical.
La Colección Martín-Pérez documenta tres siglos de indumentaria tradicional
La exposición dedicada a la indumentaria tradicional y la joyería antigua procede de la Colección Martín-Pérez, núcleo fundacional del Museo de la Indumentaria Tradicional Leonesa (MITLE) de Valencia de Don Juan. Sus fondos superan las 4.000 piezas fechadas entre los siglos XVIII y XX y reúnen una documentación material especialmente amplia sobre el patrimonio textil del noroeste peninsular.
El conjunto trasciende el traje tradicional entendido únicamente como vestimenta festiva. Junto a prendas procedentes de León, Zamora y Salamanca conserva joyería popular, complementos, textiles domésticos y ropa vinculada a los sectores burgueses, lo que permite seguir las transformaciones experimentadas por la manera de vestir a medida que cambiaron las relaciones económicas, los usos sociales y las formas de producción.
La colección incorpora además herramientas relacionadas con la elaboración de los tejidos y conocimientos vinculados a los procesos artesanales. Esa dimensión permite observar las prendas junto al sistema productivo que las hizo posibles, desde los materiales y las técnicas de confección hasta los oficios que participaron en su fabricación y mantenimiento. La indumentaria funciona así como una fuente para estudiar la organización cotidiana y social de cada territorio.
El origen de estos fondos se encuentra en una iniciativa privada de recopilación y estudio desarrollada durante años por los responsables de la Colección Martín-Pérez. Ese trabajo acabó constituyendo el germen del MITLE de Valencia de Don Juan, donde la indumentaria se ha estudiado también desde su relación con el ciclo vital, la estructura social y las características económicas de las comunidades que utilizaron las prendas.

Dieciséis conjuntos recorren las comarcas de León
Para su presentación en Salamanca se han escogido 16 conjuntos representativos de diferentes áreas de la provincia leonesa. La selección recorre La Montaña, Tierras de León, las Riberas del Órbigo y del Esla, Tierras Bañezanas, El Páramo, Tierras de Sahagún y la Maragatería, territorios cuyos modos de vestir desarrollaron rasgos propios relacionados con las actividades económicas, los materiales disponibles y los intercambios entre comarcas.
La organización territorial de las piezas permite comparar esas diferencias sin reducir la indumentaria tradicional a un único modelo provincial. Cortes, tejidos, ornamentaciones, complementos y joyas ofrecen información sobre la procedencia geográfica, aunque también sobre la posición económica, las circunstancias de uso o la evolución de unas prendas que fueron modificándose durante los tres siglos representados en la colección.
Esta lectura resulta especialmente relevante en unos fondos que abarcan desde el siglo XVIII hasta el XX, un periodo suficientemente extenso para observar la convivencia entre elementos heredados y transformaciones relacionadas con la moda. La presencia de prendas burguesas amplía además el campo de análisis y permite relacionar el vestido popular con otras formas de indumentaria contemporáneas.
Más de 200 instrumentos explican cómo ha sonado la tradición
La segunda exposición instalada en el Palacio de Garcigrande reúne más de 200 piezas de la colección de Juan Cruz Silva Naveros y se centra en los instrumentos utilizados por la tradición musical española. Su planteamiento didáctico distingue entre los objetos de uso común que adquirieron una función musical y los instrumentos construidos específicamente para producir sonidos, melodías y ritmos.
Sartenes, calderos, morteros y cucharas muestran cómo numerosos utensilios domésticos o relacionados con el trabajo acabaron incorporándose al acompañamiento rítmico de la voz. La práctica revela una característica recurrente de la música de transmisión popular, donde la interpretación ha aprovechado materiales disponibles en la vida diaria junto a instrumentos confeccionados por artesanos especializados.
Frente a esos objetos aparecen rabeles, flautas de tres agujeros, panderetas y castañuelas, además de piezas de mayor complejidad constructiva como la dulzaina, el acordeón o la zanfona. La selección permite apreciar distintas soluciones técnicas para generar ritmo y melodía y observar la coexistencia de instrumentos vinculados a ámbitos geográficos, celebraciones y repertorios diferentes.
La colección ha formado parte durante años de exposiciones y actividades divulgativas sobre música tradicional. Silva Naveros, maestro y especialista universitario en Estudios sobre la Tradición, cuenta con formación en etnomusicología, percusión y música antigua y ha desarrollado labores docentes relacionadas con la dulzaina, el redoblante, el rabel y la construcción de instrumentos tradicionales.
Del utensilio doméstico al instrumento especializado
La convivencia de ambas tipologías ayuda a comprender que una parte del patrimonio musical tradicional se encuentra tanto en las piezas conservadas como en la forma de utilizarlas. Un mortero o una sartén adquieren aquí interés por el uso rítmico que recibieron, del mismo modo que una dulzaina o una zanfona requieren conocimientos específicos de construcción e interpretación para integrarse en un repertorio.
Ese componente conecta el patrimonio material con los conocimientos transmitidos entre generaciones. La exposición documenta los objetos, pero su significado depende también de técnicas interpretativas, repertorios, bailes y contextos sociales que explican para qué fueron utilizados. Es una relación comparable a la que plantea la Colección Martín-Pérez entre las prendas conservadas y los oficios, técnicas textiles y costumbres asociados a ellas.
El Festival de Folclore reúne 38 actividades y 28 grupos
Las exposiciones han abierto coincidiendo con el V Festival Internacional de Folclore Ciudad de Salamanca, que se celebra del 27 al 30 de agosto y dedica su quinta edición al V centenario de la Escuela de Salamanca. La programación reúne tradición musical y coreográfica con la participación de agrupaciones españolas e internacionales y extiende sus actividades por diferentes espacios del centro de la ciudad.
El programa comprende 38 actividades desarrolladas por 28 grupos procedentes de Salamanca, Zamora, León, Valladolid, Segovia, Palencia, Albacete, A Coruña y Granada, junto a formaciones llegadas de Chile, Colombia, Italia, Panamá y México. El número y procedencia de los participantes amplían el festival más allá del repertorio castellano y leonés e incorporan manifestaciones folclóricas de diferentes tradiciones iberoamericanas y europeas.
La Plaza Mayor y la Plaza de Anaya concentran las principales actuaciones, mientras que los pasacalles trasladan parte de la programación a las calles durante las sesiones de mañana y tarde. El festival incorpora asimismo talleres de danzas del mundo, de manera que las representaciones escénicas conviven con actividades dirigidas a conocer directamente repertorios y formas de baile.
Las exposiciones prolongarán esa programación después de que concluyan las actuaciones. El Palacio de Garcigrande, situado en la Plaza de los Bandos, mantendrá abiertas ambas muestras hasta el 13 de septiembre, con entrada gratuita. El horario de visita será de 11.30 a 13.30 horas y de 18.00 a 21.00 horas.







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