‘Bosques de Brañosera’, desarrollado por la Fundación Santa María la Real, plantará 1.200 árboles y arbustos autóctonos en montes comunales de la Montaña Palentina, creará refugios para la fauna y recuperará el papel del pastoreo en la conservación del paisaje. El proyecto ha recibido 32.000 euros de la Convocatoria Solidaria BBVA Futuro.

La Fundación Santa María la Real actuará sobre cuatro hectáreas de montes comunales de Brañosera para recuperar vegetación autóctona, favorecer la biodiversidad y reducir las condiciones que incrementan el riesgo de incendios forestales en la Montaña Palentina. El proyecto ‘Bosques de Brañosera’, respaldado con 32.000 euros por la octava Convocatoria Solidaria BBVA Futuro, combinará la plantación de 1.200 árboles y arbustos con refugios para fauna, un pequeño humedal, seguimiento mediante fototrampeo y actividades destinadas a recuperar la relación entre población, ganadería extensiva y territorio.

La intervención parte de una transformación que afecta a numerosos espacios de montaña. El descenso progresivo del pastoreo ha reducido la presión ganadera sobre determinados terrenos y ha facilitado que el matorral gane superficie, acumulando una vegetación que modifica el paisaje y puede aumentar la continuidad del combustible disponible ante un incendio.

‘Bosques de Brañosera’ pretende actuar sobre ese proceso desde varias perspectivas. La restauración forestal constituye la parte más visible, aunque el proyecto incorpora también medidas para ampliar los hábitats disponibles para la fauna y acciones educativas y de voluntariado con las que involucrar directamente a quienes viven en el territorio.

Restauración

La Fundación plantará 1.200 ejemplares de árboles y arbustos de especies autóctonas sobre cuatro hectáreas de terreno. La actuación buscará recuperar la cubierta vegetal mediante especies adaptadas a las condiciones de la Montaña Palentina y evitar que la intervención se reduzca a una repoblación uniforme sin relación con el ecosistema existente.

La recuperación vegetal se plantea además dentro de una estrategia más amplia de protección del monte. El objetivo declarado consiste en mejorar la biodiversidad y aumentar la capacidad del paisaje para responder a perturbaciones, al tiempo que se interviene sobre terrenos donde el abandono de determinados aprovechamientos tradicionales ha favorecido la expansión de matorral.

La restauración deberá desarrollarse, por tanto, atendiendo tanto a la supervivencia de las nuevas plantaciones como a la evolución posterior de la vegetación. La plantación constituye el comienzo del proceso, mientras sus resultados dependerán del arraigo de los ejemplares, su mantenimiento y la relación que establezcan con el resto de la masa forestal.

Biodiversidad

El proyecto incorpora actuaciones específicas para aumentar los espacios de refugio y reproducción disponibles para diferentes especies.

Está prevista la instalación de 20 cajas nido, destinadas a favorecer la presencia de aves, así como la construcción de tres majanos, estructuras pétreas que pueden ofrecer refugio a pequeños vertebrados y otra fauna ligada a estos ambientes.

A estas medidas se añadirá la creación de un humedal temporal, con el que se pretende introducir otro tipo de hábitat dentro del área intervenida y ampliar la diversidad de recursos disponibles a lo largo del año.

La Fundación completará estas actuaciones con cámaras de fototrampeo, que permitirán registrar la presencia de animales y seguir la evolución de la fauna después de las intervenciones. El componente científico adquiere aquí especial importancia porque permitirá comparar la situación del entorno y conocer si los cambios ejecutados se traducen realmente en una mayor utilización del espacio por parte de distintas especies.

Las cámaras aportarán además información difícil de obtener mediante observación directa, especialmente sobre fauna nocturna o especies con una presencia discreta.

Pastoreo

Uno de los aspectos más interesantes de ‘Bosques de Brañosera’ aparece fuera de la propia reforestación. El proyecto recupera el pastoreo como herramienta de gestión del paisaje y como parte de una estrategia de prevención frente a los incendios.

La reducción de la actividad ganadera extensiva ha alterado durante las últimas décadas numerosos espacios rurales. Donde anteriormente el ganado consumía hierba, brotes y parte de la vegetación espontánea, la menor presencia de animales puede favorecer la acumulación progresiva de biomasa.

El proyecto abordará esta relación mediante actividades educativas y contará con un encuentro entre escolares, un pastor local y su rebaño para explicar sobre el terreno cómo la ganadería puede intervenir en el mantenimiento de los espacios abiertos.

La actividad permite además trasladar una lectura del sector primario que supera su función exclusivamente productiva. El pastoreo genera alimentos y actividad económica, pero su presencia también transforma la estructura de la vegetación, mantiene caminos y zonas despejadas y participa en la configuración del mosaico de paisajes característico de las áreas de montaña.

Ese vínculo entre explotación ganadera y conservación constituye una de las ideas centrales de la iniciativa.

Escuela

‘Bosques de Brañosera’ prevé trabajar directamente con 30 escolares del territorio, que participarán en actividades de educación ambiental relacionadas con los valores naturales de la Montaña Palentina.

El encuentro con un pastor será una de ellas, aunque el propósito es más amplio. La Fundación pretende que las nuevas generaciones comprendan cómo se relacionan los diferentes usos del territorio y qué consecuencias puede tener la desaparición de determinadas actividades tradicionales.

La prevención de incendios se aborda así desde una perspectiva que incorpora gestión forestal, conservación de la biodiversidad y continuidad de usos agrarios.

Mostrar esa interacción a los escolares permite además explicar el paisaje como el resultado de procesos naturales y de décadas de actividad humana, alejándose de una visión en la que la conservación consiste únicamente en evitar cualquier intervención.

Comunidad

La implicación vecinal constituye otro de los pilares del proyecto. La Fundación calcula que ‘Bosques de Brañosera’ alcanzará a 323 beneficiarios directos y organizará jornadas de voluntariado en las que participarán alrededor de 40 personas.

Los trabajos permitirán que parte de la intervención sobre el terreno sea desarrollada con participación ciudadana, reforzando el conocimiento de las actuaciones y su vinculación con la población local.

La dimensión comunitaria adquiere especial relevancia en proyectos de restauración que pretenden mantener resultados a medio y largo plazo. La supervivencia de una actuación ambiental depende también de que el territorio la reconozca como propia y de que exista una continuidad posterior en su cuidado.

Brañosera aporta en este sentido un escenario estrechamente relacionado con la utilización comunal de los montes. La recuperación ambiental se desarrolla sobre un espacio donde paisaje, actividad ganadera, aprovechamientos forestales y vida local han estado históricamente conectados.

Apoyo

La directora territorial Noroeste de BBVA, Guadalupe Hernández, ha visitado en Aguilar de Campoo el proyecto para conocer las actuaciones previstas después de que ‘Bosques de Brañosera’ fuese seleccionado en la octava Convocatoria Solidaria BBVA Futuro.

“Cuidar y proteger nuestro entorno es una responsabilidad compartida y cobra todavía más importancia en territorios como la Montaña Palentina, donde el sector primario tiene un papel esencial tanto para la economía local como para la conservación del paisaje”, ha señalado Hernández.

La responsable de la entidad ha relacionado la iniciativa con la capacidad de prevención y con la participación de las poblaciones locales y ha destacado que la recuperación del entorno puede desarrollarse junto a las actividades que sostienen económicamente el territorio.

La ayuda concedida a la Fundación asciende a 32.000 euros, dentro de una convocatoria nacional que distribuirá un millón entre 25 proyectos sociales y medioambientales.

Convocatoria

La octava edición de BBVA Futuro ha seleccionado iniciativas repartidas por 22 provincias de nueve comunidades autónomas, con ayudas comprendidas entre 32.000 y 72.000 euros.

Los proyectos trabajan en ámbitos como medio ambiente, educación, salud, empleo e inclusión, aunque esta convocatoria ha concedido especial atención a propuestas relacionadas con restauración ecológica, reforestación y prevención de incendios.

La selección se ha realizado entre 189 candidaturas válidas, con un 50% más de evaluadores voluntarios que en la edición anterior, según los datos facilitados por la organización.

Desde la puesta en marcha de esta línea, BBVA Futuro ha destinado más de siete millones de euros a iniciativas sociales y ambientales. Los recursos proceden de BBVA Futuro Conservador, un fondo de inversión que destina parte de su comisión de gestión a financiar estos proyectos.

Montaña

En Brañosera, los 32.000 euros se traducirán en una intervención muy concreta que podrá medirse en hectáreas, árboles, refugios para fauna y participantes, pero cuyo planteamiento apunta a un problema más amplio.

La recuperación de espacios rurales exige decidir qué hacer con paisajes que durante generaciones estuvieron modelados por ganadería, agricultura y aprovechamientos forestales y que ahora afrontan cambios derivados del abandono de determinadas actividades.

‘Bosques de Brañosera’ ensaya una respuesta en la que restaurar el monte y mantener actividad humana dejan de plantearse como objetivos enfrentados. Plantar vegetación autóctona, proporcionar refugios para la fauna y crear un humedal conviven con la recuperación del papel del pastoreo y con la participación de vecinos y escolares.

El resultado deberá comprobarse sobre el terreno a medida que avance el proyecto. Las plantaciones tendrán que arraigar, las cámaras mostrarán qué especies utilizan los nuevos refugios y las actuaciones de voluntariado y educación permitirán conocer hasta qué punto la comunidad incorpora estas prácticas a su relación con el entorno.

Lo que comienza en cuatro hectáreas de Brañosera servirá así para comprobar cómo una intervención de pequeña escala puede combinar restauración, biodiversidad, prevención y ganadería extensiva en uno de los territorios de montaña más representativos de Palencia.

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