El proyecto ‘Comunidades inclusivas’, impulsado por Coceder en Palazuelo de Vedija, recupera figuras de acompañamiento vecinal y promueve actividades contra el aislamiento rural
C.B. ATIENZA/ TIERRA DE CAMPOS
El medio rural recupera antiguas formas de cuidado colectivo adaptadas a las necesidades sociales actuales. El municipio vallisoletano de Palazuelo de Vedija se ha convertido en escenario de una iniciativa pionera que rescata la figura del ‘sereno rural’ como herramienta para combatir la soledad, fortalecer la convivencia y reforzar los vínculos comunitarios en los pueblos.
La experiencia forma parte del proyecto ‘Comunidades inclusivas’, impulsado por Coceder dentro de una estrategia de innovación social centrada en los cuidados comunitarios, el apoyo mutuo y la participación vecinal como respuesta al aislamiento y la exclusión social en el medio rural.
El programa comenzó a desarrollarse a finales de 2025 a través del Centro de Desarrollo Rural El Sequillo y ya está teniendo impacto directo en la vida cotidiana de la comunidad mediante actividades que buscan generar encuentro, convivencia y participación intergeneracional.
El regreso del ‘sereno rural’ contra la soledad en los pueblos
La medida más innovadora del proyecto es precisamente la recuperación del ‘sereno rural’, una figura inspirada en el acompañamiento tradicional que ahora adapta su función a los desafíos sociales del entorno rural contemporáneo.
Actualmente, cinco personas ejercen esta labor recorriendo las calles del municipio al atardecer para ofrecer presencia, conversación, apoyo y cercanía a vecinos, especialmente a personas mayores o que viven situaciones de soledad.
El objetivo va más allá de la vigilancia o la asistencia puntual. La iniciativa busca detectar situaciones de vulnerabilidad, mantener el contacto humano cotidiano y favorecer la participación de las personas en las actividades comunitarias impulsadas en el pueblo.
“A mí me aporta satisfacción y tranquilidad saber que con un poquito de tu tiempo puedes ayudar a gente que está sola”, explica uno de los voluntarios participantes en el proyecto. Otro destaca especialmente el valor de la memoria compartida: “Lo que más me gusta es escuchar las historias que te cuentan sobre el pueblo y sus gentes, los oficios y los cambios de época”.
Tejer comunidad desde lo cotidiano
Además de las rondas de acompañamiento, el proyecto desarrolla distintas actividades orientadas a reforzar la convivencia y generar redes vecinales.
Una de las más destacadas es el taller semanal de ganchillo ‘Tejiendo en comunidad’, celebrado cada lunes en Palazuelo de Vedija y convertido ya en un espacio de encuentro intergeneracional para una docena de personas.
La actividad, impulsada inicialmente como un taller manual, ha evolucionado hacia una experiencia colectiva donde compartir habilidades, generar confianza y fortalecer el sentimiento de pertenencia al pueblo.

Paloma Martín Fernández, encargada de enseñar las técnicas de tejido, explica que el grupo funciona desde la participación colectiva y el consenso. “Estoy emocionada e ilusionada porque veo a las personas hacer algo que les gusta y que ellas mismas van organizando”, señala.
Las participantes destacan especialmente el valor de reunir a personas de distintas edades y situaciones vitales. “Nos reunimos con personas con las que normalmente no coincidimos por edad o por el momento vital”, explican, subrayando cómo esta convivencia “enriquece porque ves otros puntos de vista y otras maneras de vivir la vida”.
Innovación social frente al reto demográfico
El programa también incorpora actividades de ejercicio físico y envejecimiento activo, como sesiones de gimnasia organizadas con el apoyo del Ayuntamiento de Palazuelo de Vedija.
‘Comunidades inclusivas: soluciones innovadoras de cuidado y apoyo en el medio rural’ forma parte de una operación del Ministerio de Trabajo y Economía Social integrada en el Programa Estatal del Fondo Social Europeo Plus (FSE+) y cofinanciada por la Unión Europea.
La iniciativa busca demostrar que la innovación social también puede surgir desde los pequeños municipios y convertirse en una herramienta eficaz frente a la despoblación, la soledad y la pérdida de cohesión social en el medio rural.








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